Si no se hubiesen vertido ya tantas toneladas de cursilería sentimental en torno a las virtudes y bondades, prácticamente ultraterrenas según el punto de vista convencional, acerca de la madre y de su papel en la familia y en la sociedad, quizás no resultara tan difícil para ciertas gentes como yo, abordar el tema sin reticencias.
México tiene una población estimada de 132 millones, 997 mil 658 personas. De esa totalidad, la población económicamente activa (PEA) en marzo de 2026 fue de 61.6 millones de personas de 15 años y más, 58.6 % (de acuerdo al Inegi) de la población total. (Inegi, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), indicadores de ocupación y empleo, 24 de abril de 2026).
En el año 2020 incorporaron a su teoría bélica un sexto dominio, el cognitivo, y lo definieron como "la lucha por la mente humana, que busca alterar percepciones, comportamientos y tomas de decisiones mediante la manipulación de información, redes sociales y neurotecnologías".
Cinco años han pasado desde aquel fatídico día en que colapsó un tramo elevado de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, una de las tragedias más dolorosas en la historia reciente de la capital.
Mientras unos cuantos habitan fraccionamientos exclusivos con viviendas que alcanzan hasta los 9 millones de pesos, miles de familias sobreviven en condiciones indignas, sin acceso pleno a servicios básicos o sin la posibilidad real de adquirir un patrimonio.
En México, hablar de justicia social se ha vuelto un recurso frecuente en el discurso político; sin embargo, la realidad de millones de trabajadores continúa marcada por la precariedad, los bajos salarios y la falta de oportunidades.