• La novela de Héctor Enciso Carrillo retrata luchas sociales en Sonora y expone conflictos de campesinos, estudiantes y trabajadores
“Aun en los lugares más inhóspitos, aun en el agreste desierto, existe la belleza”
Quiero aprovechar este modesto espacio para invitar a mis compañeros antorchistas y lectores en general a leer la novela Las flores del desierto, escrita por Héctor Enciso Carrillo, destacado militante antorchista de toda la vida y hombre de letras. La obra fue publicada en febrero de 2024 por Editorial Esténtor.
La novela entrelaza historias de campesinos y estudiantes que enfrentan despojo, represión y desigualdad mediante la organización colectiva.
Como la misma editorial reseña en la contraportada, Las flores del desierto es un homenaje a los hombres y mujeres del pueblo trabajador mexicano que día con día, en variados frentes y lugares, luchan por mejores condiciones de vida para ellos, sus familias y sus comunidades, y cuyos anhelos de justicia y verdadera libertad son cruciales para impulsar el nacimiento de un orden social mejor y superior.
Los hechos presentados en la narración tienen lugar en diversas ciudades y pueblos ubicados entre el inhóspito desierto de Sonora y el mar de Cortés, muy al norte de México, escenario que, a su vez, sirve de metáfora social y literaria de cómo es posible encontrar almas nobles y desinteresadas en la inmensidad de un aparente desierto social.
La novela no tiene un solo protagonista principal, sino que entrelaza las historias de diversos personajes que comparten en común ser parte de las luchas colectivas de sus pueblos o centros educativos para defender los derechos e intereses de los sectores menos favorecidos y que, en el camino, deben enfrentar los ataques y trampas orquestadas por las clases sociales encumbradas y el gobierno a su servicio, que, como ocurre habitualmente, se oponen al progreso material y espiritual de los más humildes.
Así, por ejemplo, nos encontramos con las historias de Arturo Benumea y Rafael Moroyoqui, quienes en sus respectivos ejidos, Puerto Libertad y Navojoa, en diferentes momentos libran luchas junto con sus compañeros campesinos y pescadores en contra de las ambiciones de los caciques locales, las empresas y el gobierno corrupto que pretenden despojarlos de sus tierras valiéndose de diferentes argucias legales, imponiendo autoridades ejidales y también recurriendo a la violencia abierta.
También se presenta la historia de Jorge Valenzuela, Mariana Pesqueira y Pedro, jóvenes que combinan sus estudios de Economía en la Universidad de Sonora con un diligente activismo en favor de un albergue estudiantil, colonias populares y pueblos campesinos, quienes, por su ideología progresista y compromiso con las causas populares, enfrentan diversos conflictos académicos, personales y familiares, además de represión y acciones verdaderamente criminales en su contra.
De ninguna manera es un relato caricaturizado sobre “la lucha entre el bien y el mal”, sino que, a través de los personajes, el autor logra un retrato sólido de la forma en que se desenvuelve la lucha de clases en escenarios aparentemente cotidianos y domésticos. Por ello, su lectura también aporta valiosas lecciones prácticas a quienes deciden formar parte de la lucha de los oprimidos.

No podía ser de otra manera, tomando en cuenta que el autor, Héctor Enciso Carrillo, nacido en Ciudad de México el 21 de febrero de 1956, ha realizado activismo político desde la década de los setenta, siendo prácticamente un adolescente, participando en organizaciones como la Federación Nacional de Organizaciones Bolcheviques (FNOB) y posteriormente incorporándose al Movimiento Antorchista Nacional al frente de la lucha de campesinos, colonos, profesores y estudiantes en los estados de Hidalgo, Colima, Sonora y Michoacán.
Razón por la cual conoce de primera mano las vicisitudes de la lucha organizada, la nobleza y el espíritu de lucha de las clases trabajadoras y las artimañas de los poderosos en contra del progreso, experiencia que se ve plasmada en las páginas del libro.
No se piense que Las flores del desierto es un libro frío que únicamente aborda temas de índole social, político o económico. Aunque en ocasiones exagera la sobreexplicación de estos temas, la novela también dedica un espacio relevante al aspecto humano de los personajes, sus preocupaciones, sentimientos y luchas internas, lo que la vuelve valiosa.

Así, por ejemplo, se presenta la historia de redención de Rafael Moroyoqui, quien, víctima de las injustas condiciones de su entorno, termina enrolado en la delincuencia organizada, de la que solo logra salir al adquirir conciencia de clase a través de la lucha junto a sus compañeros campesinos. También se narra la historia de Rosario Armenta “Charo”, líder campesina, mujer honrada, abnegada y valiente que transmite claridad y decisión a sus compañeros para enfrentar las adversidades.
Asimismo, se expone la historia de Mariana Pesqueira, marcada por los problemas de su padre alcohólico y el conflicto interno que enfrenta al decidir el rumbo de su vida.
Y, como en toda historia de lucha, también hay espacio para el amor, entendido como un sentimiento que surge de la coincidencia de ideales, del rechazo a las injusticias y del deseo de construir un mejor porvenir colectivo.
Así pues, las vivencias narradas en Las flores del desierto forman parte del acervo que compone la larga historia de lucha y superación colectiva del pueblo mexicano a lo largo de los siglos, de la cual es heredero el Movimiento Antorchista, lo que la convierte en una obra digna de ser leída y comentada por quienes se interesan en estas causas.
Finalmente, queda reflexionar sobre el cúmulo de historias de superación y avance, producto de la lucha antorchista a lo largo del territorio nacional, muchas de ellas poco conocidas pero dignas de ser contadas para inspiración de las presentes y futuras generaciones.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario