• Las lluvias dejaron daños en 30 viviendas y obligaron a cuatro municipios a emitir declaratorias de emergencia
Apenas comienza la temporada de lluvias y el estado de Jalisco sigue siendo extremadamente vulnerable cuando el agua cae con intensidad. Recientemente, las tormentas torrenciales dejaron un panorama contrastante.
Se registraron afectaciones en al menos 30 viviendas de la cabecera municipal de Ameca, así como daños severos, socavones, inundaciones y caída de árboles en Mezquitic, Bolaños, San Gabriel, Tlaquepaque, Tlajomulco, El Salto y Guadalajara; la situación fue tan grave que los primeros cuatro municipios tuvieron que emitir una declaratoria de emergencia para solicitar apoyo y recursos al Gobierno del Estado.
Los expertos señalan que ya no se necesita una tormenta atípica para colapsar la ciudad: basta con una lluvia de quince milímetros por hora para desatar el caos en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, El Salto y Tlajomulco.
Sin embargo, mientras la emergencia avanzaba, el gobernador emecista, Pablo Lemus, aprovechó el arranque del Mundial para presumir que Guadalajara fue la única sede que cumplió con las obras para este evento deportivo.
Mientras el mandatario celebra una supuesta victoria turística y mediática, las problemáticas que trastornan la vida diaria de los tapatíos siguen sin resolverse; entre ellas, las eternas inundaciones.
Cada temporal convierte avenidas en ríos y los pasos a desnivel en trampas mortales. Año con año, podemos ver cómo las autoridades suelen presentar mapas de puntos críticos y operativos preventivos, pero la experiencia demuestra que la naturaleza siempre termina exhibiendo las debilidades de dicha planeación; hoy, lejos de avanzar, hay más zonas inundables que antes.

Investigadores de la Udeg y el Imeplan tienen detectados más de 580 puntos recurrentes de inundación en la zona metropolitana de Guadalajara, de los cuales, de 180 a 200 puntos son considerados peligrosos, lo que pone en riesgo la vida y el patrimonio de 45 mil personas.
Los expertos también señalan que ya no se necesita una tormenta atípica para colapsar la ciudad, basta con una lluvia de quince milímetros por hora para desatar el caos en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, El Salto y Tlajomulco.
A este rezago de infraestructura se suma una realidad que no podemos ignorar: la basura, esta se acumula en coladeras, tapa drenajes, contamina ríos; en el Área Metropolitana de Guadalajara se generan miles de toneladas de residuos diariamente, una cifra que nos muestra el tamaño del reto.

Es necesario que cada uno de nosotros tome conciencia y deje de tirar basura en la calle; con esto no quiero decir que ya se resuelva el problema, no, porque luego pasa que las autoridades usan este mal hábito de la ciudadanía como pretexto para evadir la responsabilidad institucional.
En Jalisco, durante años, los gobiernos de todos los colores han repetido la misma fórmula, promesas de campaña, más inversión y modernización. Pero ¿qué cambios reales hay?, solo cambian los logotipos, las promesas, mientras que la realidad para los jaliscienses sigue siendo exactamente la misma.

Ante este panorama, los jaliscienses y la clase trabajadora debemos tomar conciencia de nuestra situación, es fundamental entender que solo mediante la organización colectiva y la lucha firme por nuestros derechos se podrá contrarrestar el peso de las prioridades de los gobiernos, que en este caso dio prioridad al evento deportivo a costa de las necesidades más urgentes del estado, exigir a las autoridades solucionar los problemas que ponen en riesgo las vidas y los patrimonios de los jaliscienses en cada temporada de lluvias.
De nada servirá emitir alertas, evacuar zonas de riesgo o activar protocolos de emergencia si, al final del día, falta infraestructura hidráulica adecuada.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario