MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Guerrero necesita justicia fiscal: Antorcha

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  • El estado aporta pero recibe migajas de un sistema de recaudación centralizado, condena representante del Movimiento Antorchista en el estado

Chilpancingo, Gro. En Guerrero, la evasión y elusión fiscal de los más acaudalados no es un delito sin víctimas. Las víctimas tienen nombre, son los niños de comunidades indígenas que caminan horas para llegar a una escuela sin maestros de tiempo completo; son las mujeres de Acapulco que dan a luz en pasillos abarrotados porque el hospital regional colapsó; son los campesinos de la Sierra que ven morir sus cultivos por una sequía que un sistema de riego, nunca construido, podría haber mitigado.

Dimas Romero González, representante del Movimiento Antorchista en Guerrero, dijo que un impuesto modesto a la riqueza extrema, incluso el 2 % al patrimonio millonario, podría recaudar anualmente el equivalente a varios puntos del producto interno bruto estatal. Los recursos, invertidos con transparencia y eficacia, podrían significar la diferencia entre la vida y la muerte, entre la esperanza y la marginación forzada.

Romero aseguró que Guerrero no necesita más discursos sobre la grandeza moral de la austeridad: “Necesita justicia fiscal porque la desigualdad no es un concepto económico abstracto, es la precariedad de millones mientras la discusión nacional sobre una reforma fiscal progresiva, que imponga más impuestos a los ricos, se estanca en la resistencia política”.

Guerrero, de manera persistente, ocupa los primeros lugares en pobreza y marginación. Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social de 2022, el 64 % de la población vive en situación de pobreza y el 24.5 % en pobreza extrema; es la entidad con la menor cobertura en servicios de salud y uno de los últimos en acceso a seguridad social, sus carreteras son las más peligrosas y sus escuelas enfrentan graves carencias de infraestructura.

La paradoja, explicó el líder, es hiriente: Guerrero es un estado que aporta, a través del consumo de su población, mediante el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), pero recibe migajas de un sistema de recaudación centralizado que no grava la riqueza concentrada.

Finalmente, el representante lamentó que, mientras la riqueza se concentra a un ritmo vertiginoso en unas cuantas manos, la pobreza en Guerrero se hereda, se naturaliza y se profundiza:

“Hasta que no se corrija este desequilibrio fundamental, estados como Guerrero seguirán siendo el espejo roto donde México se refleja y descubre, con vergüenza, el rostro de una nación fracturada por su propia injusticia. La cuenta pendiente no es con el fisco; es con la dignidad de millones de mexicanos”.

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