La semana pasada, la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC) en Sinaloa, en voz de su secretario general, Agustín Espinoza Lagunas, dijo que el campo sinaloense “ya no aguanta más discursos. Los precios internacionales no cubren los costos de producción y hoy miles de productores están sembrando con pérdidas, endeudándose o dejando el campo”. Y pidió al gobierno estatal que agilice las gestiones ante el gobierno federal para la atención al precio del maíz.
Si las autoridades no pueden dar seguridad, que renuncien y si no hay respuestas reales nos vamos a paro nacional. Si el campo no produce y el transporte se detiene, México no come.
Su reclamo es legítimo, pues hoy el campo mexicano se enfrenta a una crisis debido a que el gobierno federal ha maniobrado y no atiende las necesidades de miles de pequeños productores y campesinos.
También, en la semana, el Movimiento Agrícola Campesino (MAC), y a la que se sumaron el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), se reunieron en la Secretaría de Gobernación para revisar, entre otras cosas, la seguridad en las carreteras y los precios justos, principalmente de maíz. Tras la reunión, los representantes argumentaron que estas continuarán, pues, aunque se realizaron cordialmente, no hubo respuestas concretas.
En un comunicado, destacaron que existe un “abandono del campo y el Gobierno Federal nos ha dejado solos”. Lanzaron un ultimátum: “si las autoridades no pueden dar seguridad, que renuncien y si no hay respuestas reales nos vamos a paro nacional. Si el campo no produce y el transporte se detiene, México no come”.
Apenas en diciembre pasado, productores, pequeños productores y campesinos protestaron en diversos estados, exigieron que se atendieran sus demandas, ya que el campo se encuentra en crisis. La Secretaría de Agricultura estableció mesas de negociación, pero es la fecha en que sus demandas no se resuelven. Y una de esas mesas de trabajo fue la que se realizó hace días y a la que estuvo convocado el FNRCM y el MAC, pero, como bien lo anunciaron, hubo sólo diálogo, pero nada concreto.

Pero, de manera particular, el campo padece una situación complicada, como bien lo señala Espinoza Lagunas, quien en un comunicado afirmó que “la sobreoferta mundial y los esquemas de libre comercio no pueden seguir utilizándose como justificación para dejar solos a los productores, al considerar que estas condiciones afectan directamente la soberanía alimentaria del país. Sinaloa no puede seguir pagando los costos de un mercado internacional que no reconoce la realidad productiva local. Las acciones deben garantizar la soberanía alimentaria y proteger al productor, no sólo al mercado”, subrayó.
Y el campo es también un gran mercado, un mercado en el que ganan las empresas agrícolas y la industria agroquímica. Estas empresas son quienes cada año se enriquecen a costa de los productores y campesinos.
En la economía del libre mercado, en el capitalismo, pues, las compañías se enfocan en obtener las mayores ganancias, pisoteando a los pequeños productores y, sobre todo, a los campesinos.
Por ejemplo, según un reporte de Grupo IMARC, durante 2024 el mercado de agroquímicos en México alcanzó un valor de 4 mil 465 millones de dólares. El pronóstico para el período 2025-2033, el mercado alcanzará 5 mil 939 millones de dólares.
“El mercado está impulsado por el aumento de la demanda de alimentos, la expansión de las exportaciones agrícolas, las presiones del cambio climático y el apoyo gubernamental a la productividad”, señala en su informe.

La información para los inversionistas y el mercado es que la creciente “dependencia de los agricultores de los productos agroquímicos para aumentar los rendimientos, cumplir con las normas de exportación y gestionar las plagas y el estrés relacionado con el clima, junto con la innovación en el uso de productos agroquímicos en todo el país, están impulsando colectivamente la cuota de mercado de productos agroquímicos en México”.
En el mismo sentido, el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) adelantó que el agro mexicano crecería para este año 2.4 % en volumen y 2.8 % en valor. Así, el principal motor en el agro mexicano se concentrará en el sector pecuario, pues se espera que para “2026 una producción de 26.04 millones de toneladas en este subsector, un crecimiento de casi 1 %, pero con un aumento de 21.3 % en valor, al alcanzar 1.01 billones de pesos (El Economista, 16 de diciembre 2025).
Así pues, mientras los dueños e inversionistas de la industria agroquímica y agrícola se enriquecen, los pequeños productores y campesinos se empobrecen cada día. En el campo, como en toda la economía capitalista, unos cuantos ven aumentar su riqueza, comparada con la mayoría: miles de campesinos y pequeños productores apenas sobreviven.
Y la Secretaría de Agricultura, el gobierno federal, ¿qué han hecho para atender las demandas de los afectados? Muy poco, pues se encuentran atados a la industria y al mercado internacional cuando continúa el neoliberalismo.
¿En manos de quién está la solución? En manos de los propios campesinos, quienes deben sumar fuerza con los más pobres del país para hacerse del poder y beneficiar a las mayorías. Ese es el reto.
0 Comentarios:
Dejar un Comentario