MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Aumenta pobreza infantil en Yucatán; efecto cruel del capitalismo

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En la actualidad, en la realidad que viven cotidianamente las familias yucatecas, las de nuestro país y del mundo en general, encontramos que las condiciones de marginación y vulnerabilidad son cada vez más graves, y la brecha de desigualdad entre los ricos y los pobres es cada vez más abismal. 

Lo anterior es una señal evidente de que las contradicciones del sistema capitalista son cada vez más marcadas, y de que el pueblo, que genera la riqueza con su trabajo, padece cada vez más la opresión y la explotación que consume su fuerza vital, sumido en pobreza y en carencias sociales. Mientras tanto, la riqueza es acumulada cada vez por menos manos, lo que se manifiesta en diferentes frentes de las relaciones sociales y de producción.

Al respecto, en Yucatán se presenta evidencia cualitativa inobjetable de esta situación en la experiencia diaria, donde los ingresos de las familias trabajadoras ya no les alcanza para vivir dignamente, y los servicios públicos son deficientes y limitados. Esto también se manifiesta cuantitativamente en los indicadores del alarmante incremento de la pobreza que registran diversas fuentes oficiales como el Informe de Pobreza y Evaluación 2022 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En resumen, esas cifras revelan que en este periodo, más del 60 por ciento de la población de Yucatán experimentó algún tipo de pobreza; 49.5 por ciento estuvo en situación de pobreza y 11.3 por ciento en situación de pobreza extrema; mientras que el 58.6 por ciento de la población tienen un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos.

Esta problemática toma una forma más cruel si observamos a los hijos de las familias trabajadoras, una población más vulnerable, tanto por su condición de clase, como por su edad. De los 667 mil niñas, niños y adolescentes de 0 a 17 años registrados por el último censo de población, el Coneval reportó que 370 mil 380 infantes viven en pobreza, es decir, 55.8 por ciento. 

Esto es efecto de las contradicciones del propio sistema capitalista, que por un lado concentra la riqueza en manos de unos pocos ricos, mientras la inmensa población, que sostiene el sistema mediante su trabajo, se va sumiendo cada vez más en peores condiciones de vida.

La pobreza y las carencias sociales en Yucatán no son problemas particulares que se puedan resolver con remedios locales, reformas legales ni programas sociales ofrecidos sobre todo en tiempos electorales: para ello es necesaria la lucha organizada del pueblo.

Aunado a lo anterior, se evidencia la incapacidad del Estado actual para solucionar esta contradicción, ya que una de las causas de esa problemática son las erradas políticas públicas de los gobiernos y sus consecuencias.

Ejemplo de tales políticas erradas son las reducciones presupuestales federales del actual gobierno morenista encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

AMLO priorizó los apoyos asistencialistas y clientelares (por no decir electoreros), así como obras faraónicas, hoy emblemáticas de su gobierno, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), la refinería en Dos Bocas y el Tren Maya; todas envueltas en cuestionamiento y polémicas que revelan actos de corrupción y costos millonarios, superiores a los programados originalmente y que serán cargados a la cuenta pública.

Por otro lado, padecemos la falta de acción eficiente del gobierno estatal panista que encabeza Mauricio Vila Dosal, el cual no tuvo la capacidad de remontar los indicadores de pobreza de nuestro estado por la carencia de políticas públicas acertadas.

En los últimos cuatro años, el número de niños en pobreza extrema de Yucatán se incrementó hasta un 6.5 por ciento, según el informe de la Red Nacional por los Derechos por la Infancia en México (Redim) mediante el ensayo “La Infancia Cuenta, capítulo Yucatán”, donde destaca la falta de políticas públicas integrales del estado en la aplicación de recursos en favor de la infancia.

Ante esta situación, hay que abrir el enfoque para ser conscientes de que este fenómeno no es exclusivo de Yucatán, ni de nuestro país, sino que es una condición que está sujeta en las entrañas mismas del sistema capitalista y afecta a todo el sistema por igual.

Una muestra de esto se revela en el reporte de Alex Findijs, del World Socialist Web Site (WSWS.org), quien expone y sostiene con argumentos sólidos que la pobreza infantil en Estados Unidos, país emblemático del imperio del capital, aumentó el doble durante 2022.

Según datos de la Oficina del Censo de dicho país, la pobreza infantil pasó del 5.1 en 2021 al 12.4 por ciento en 2022, lo que representa un estimado de nueve millones de niños en condiciones de pobreza en un país que presume ser la cúspide del desarrollo capitalista actual. Seguro estoy de que encontraremos ejemplos de este tipo en los demás países que se establecen bajo el régimen capitalista y su tendencia imperialista hegemónica.

La referencia anterior se expone con la finalidad de ilustrar que el problema concreto de la pobreza y de las carencias sociales en las que vivimos en Yucatán, principalmente los niños y adolescentes de las familias trabajadoras, no son problemas particulares que se puedan resolver con remedios locales, reformas legales ni programas sociales que se ofrecen sobre todo en tiempos electorales.

Los políticos saben que no cumplirán, ya que priorizan y obedecen a los intereses de los grupos a los que representan, es decir, los que tienen el dinero, el poder y el dominio de las relaciones sociales y de producción a su favor, como se demostró reiteradamente desde hace tiempo.

El problema real es de fondo y se deriva de la desigualdad que provoca la distribución inequitativa de la riqueza y la explotación de la clase trabajadora.

Por tal motivo, es imperativo que el pueblo marginado y explotado se organice, que se eduque, que tome verdadera conciencia de esta situación. El pueblo debe tener claridad sobre los problemas de fondo en que vivimos para que mediante la lucha colectiva organizada combata de raíz las desigualdades que produce este sistema.

Lo lograremos de la mano del Movimiento Antorchista, que desde hace poco más de cinco años, nos ha llamado a tomar el rumbo de nuestro país y así mejorar la vida de miles de mexicanos.

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