MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Turbulencia preelectoral en Sonora

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La incongruencia entre lo que se dice como candidato y se hace como gobernante en cualquier partido político, es tan recurrente en nuestros tiempos que ya no causa asombro entre los gobernados, cada trienio y sexenio, los "discursos” de los candidatos "elegidos democráticamente” por su pueblo, suenan rimbombantes cargados de buenos deseos y propósitos sociales, con un toque más que visible de interés personal, a leguas se nota. ¿Qué sucederá en la mente de la ciudadanía en estas próximas elecciones del 6 de junio, seguirá creyendo en las mismas promesas electorales, permitirá, las aceptará y volverá a caer en las garras de los candidatos a pesar de la fatal incongruencia en la que han caído varios gobernantes que están en el poder y que en su mayoría quieren reelegirse?

Los grandes pendientes sociales que dejan los gobiernos municipales y estatales que se van es un gran peso muerto al partido de donde emanaron y un gran reto para los nuevos candidatos que surgen de esos partidos; estos se vuelven vulnerables a burlas, sujetos a críticas, pierden credibilidad sus propuestas, se quedan sin oferta política y generan dudas si serán igual que los que se van. Este fenómeno se ha repetido cíclicamente por décadas en el sistema político mexicano y en los últimos años se ha agudizado; sabemos que se necesita recurso público para materializar obras y servicios básicos en beneficio de las mayorías, mismas que vean satisfechas sus necesidades, pero ¿qué hicieron y están haciendo los alcaldes diputados locales, federales y regidores, para atraer recursos extraordinarios en beneficio de sus ciudadanos?, en su inmensa mayoría nada. Por el contrario, muchos de ellos como alcaldes, aún sin recursos, por los recortes presupuestales en programas de gobierno federal pertenecientes a su partido, siguen aplaudiendo como focas de forma incondicional y oportunista a sus jefes políticos y partidistas, con tal de ser tomados en cuenta para algún hueso público en las próximas elecciones. Estos oportunistas en el fondo piensan dejar que los grandes pendientes en obra social continúen existiendo, que al cabo en sus zonas exclusivas donde viven la mayoría de ellos no carecen de ningún servicio básico. Por otro lado, las mayorías critican mucho, pero no actúan para exigir. Mientras tanto, los candidatos sacan las mejores artimañas para intentar volver a convencer a los ciudadanos que ahora sí son los que estaban esperando para acabar con sus males sociales, que estén contentos porque hay mucho que celebrar.

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El vil oportunismo y arribismo político partidario están a la orden del día: los funcionarios que ocupan puestos de elección popular pueden caer sin pena ni remordimientos en la más absurda y vergonzosa incongruencia política entre lo que prometieron en campaña y lo que realizaron como funcionarios ya estando en el poder; en ellos no causan la más mínima vergüenza e intranquilidad sus penosos y raquíticos resultados. Varios abandonaron a su pueblo en los momentos más críticos de la pandemia, se fueron a encerrar —como tienen dónde y con qué&mdash, mientras su pueblo se sigue muriendo; si ahora han salido es porque sus intereses personales los obligan. Ahí están, carcomiendo a la ciudadanía la inseguridad, el rezago social, la carencia de servicios. Como muestra están los alcaldes de Guaymas con Sara Valle, Empalme con Francisco "Pantico” Genesta y Etchojoa, con Judas Mendívil Valenzuela, los tres emanados de Morena, quienes asombran cuando se ponen frente a las cámaras con un cinismo increíble, justificando sus pocos resultados y prometiendo nuevamente con una seguridad pasmosa que hace creer a cualquier ciudadano que ahora sí podrán con el cargo a que están esperando llegar (o repetir) y resolverán todos los pendientes que están dejando. Se han convertido en unos verdaderos malabaristas de la política.

La descomposición social a que hemos llegado permite a cualquier aspirante oportunista lanzarse como candidato a munícipe, diputado o regidor, sin ningún respaldo ni arraigo popular, sólo por tener un padrino político y dinero para influir en las redes sociales, para salir a las calles y prometer con eslóganes generales tales como "Movimiento que une Sonora&rdquo, "Adelante Sonora&rdquo, "Por un mejor Sonora&rdquo, acompañados de discursos huecos tratando de convencer que son los mejores candidatos para gobernar, cayendo en absurdos e incongruentes planteamientos, o que quieren reelegirse porque "han trabajado por su pueblo&rdquo, aun sabiendo que no hicieron nada por él. No cabe duda que hasta ahora los políticos siguen creyendo que el ciudadano no tiene criterio para discernir, analizar, opinar, criticar y decidir en el momento correcto y oportuno quiénes pueden ser los mejores gobernantes. Tarea que tenemos de aquí hasta el 6 de junio. 

Compañeros antorchistas, amigos y conocidos, si no tenemos un candidato salido de las entrañas del pueblo para el pueblo, vamos viendo al candidato que tenga mejor arraigo popular, presente propuestas que beneficien a las mayorías, que firme ante el pueblo compromisos concretos en todos los rubros sociales (salud, educación, cultura, economía, infraestructura pública, sector agrícola y ganadero, turismo, empleos, salarios, etc.) los eslóganes generales crean identidad para arropar y fortalecer al candidato pero a los ciudadanos eso no nos beneficia en nada, debe generarse a la inversa una cascada de propuestas sociales concretas para cada municipio, comisaría, colonia y ejido. Nuestro voto no debe otorgarse si no hay un compromiso recíproco entre apoyo de la ciudadanía a los candidatos y de parte de ellos compromisos serios y concretos hacia sus conciudadanos. Todos nos quedamos a la espera.

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