MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Trabajo infantil y educación

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Al iniciar la investigación necesaria para elaborar mi artículo, veo con sorpresa al iniciar y al continuar, con horror, que el campo es vastísimo: esclavitud infantil, pornografía infantil, maltrato infantil, trabajo infantil, secuestro infantil, abuso sexual infantil, etcéteras, etcéteras y más etcéteras. Pero aplicando un poco de lo que enseñamos en las aulas en cuanto a documentarnos de cuanto se conoce del tema, podemos darnos cuenta que las injusticias que se cometen con los infantes es un tema conocido, tratado, pero no resuelto, a saber: vayan a su conocimiento algunos datos que maneja el Inegi en su comunicado de prensa núm. 312/19 12 de junio de 2019 página 1/9, Comunicación Social.

Estadísticas a propósito del Día Mundial contra el Trabajo Infantil (datos nacionales). En México, en el Módulo de Trabajo Infantil (MTI) 2017, se estima que 2.3 millones de niñas y niños de 5 a 17 años de edad se encuentran ocupados en actividades económicas. De ellos 2.1 millones laboran en trabajos no permitidos. De los niños ocupados que no cumplen la edad mínima para trabajar, 17.9% no asisten a la escuela, situación que se presenta en 55.1% de los que están en trabajo peligroso.

En el mismo comunicado de prensa, más adelante, se prosigue: trabajo infantil no permitido y educación. Cualquier actividad laboral a temprana edad tiene un efecto negativo en el desarrollo físico, psíquico, educativo y social de las niñas y niños, pues constituye un obstáculo para el disfrute de sus derechos, entre ellos y de gran trascendencia, el de la educación. La condición de asistencia escolar marca diferencias entre los dos grupos que conforman el trabajo infantil no permitido; 17.9% de quienes están por debajo de la edad permitida no asisten a la escuela, situación que se presenta en 55.1% de las niñas y niños ocupados en trabajo peligroso. Nueve de cada 10 niñas y niños ocupados que no cumplen la edad mínima para trabajar (87.0%) no asisten a la escuela por el trabajo. Para las personas ocupadas en actividades peligrosas 44.9% reportaron el trabajo como principal razón de inasistencia escolar y 14.4% porque realizan quehaceres domésticos en su hogar. El trabajo doméstico se refiere a las actividades que se realiza en casa como lavar, planchar, barrer, preparar la comida, etc., que llevan a cabo niños y niñas en sus propios hogares sin recibir ningún pago.

Aunque los datos aquí vertidos son de años anteriores, la situación en la actualidad no ha mejorado, antes bien ha empeorado, y en las avenidas más importantes como la Salvador Nava, el Anillo Periférico o el Centro Histórico de la capital potosina; vemos durante el día a más niñas y niños vendiendo diversas mercancías, pidiendo limosna, o cuidando a sus hermanitos más pequeños mientras su mamá limpia parabrisas, -esto lo sé por propia experiencia como docente, que niñas van a atender algún puesto de fritangas y dulces- razón por la cual dejan de asistir a la escuela.

Los profesores organizados en Antorcha Magisterial, al mismo tiempo que solicitamos que el Gobierno estatal y federal, así como las autoridades educativas, den una respuesta asertiva a tan grave problema social que es la explotación infantil, y la subsecuente falta de educación, ya sea por no inscribirse, deserta o reprueba a causa de la necesidad de tener que trabajar; no acusando a los padres, pues ellos en la mayoría de los casos también son víctimas de la pobreza, sino tomando medidas que provean y garanticen una niñez plena para cubrir sus necesidades más perentorias (alimentación, vivienda, salud, educación gratuita, etc.) nos damos a la tarea, junto con la comunidad, de gestionar terrenos para que se construyan escuelas, que los estudios tengan validez, que se le proporcione la clave, el mobiliario, becas y en general, vencer todos los obstáculos que se van presentando en la educación para que la gente de escasísimos recursos económicos y olvidados a su suerte, acuden a nosotros como un náufrago a una tabla salvadora.

De esa manera vamos salvando trocitos de vida, los arrancamos de la explotación, prostitución y todos los males a que están expuestos los niños sin educación. Si algún posible lector, sea algún funcionario de gobierno, piense en esto antes de corrernos con esperanzas vanas de solución, pues esté seguro que nosotros no cejaremos en nuestro intento, pues como dicen los versos del poeta Pablo Neruda en su poesía Oda a la pobreza:

 

Ahora, 

pobreza, 

yo te sigo. 

Como fuiste implacable, 

soy implacable.

Junto 

a cada pobre 

me encontrarás cantando.

Yo con otros,

con otros, muchos otros, 

te vamos expulsando 

de la tierra a la luna        

para que allí te quedes 

fría y encarcelada 

mirando con un ojo        

el pan y los racimos 

que cubrirá la tierra 

de mañana.

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