MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Ser padre en México

image

• Más del 60 % de los jefes de familia padece precariedad laboral y sueldos insuficientes

Cada mes de junio se celebra en México una fecha emblemática, el día del cabeza de familia, el padre. Este es un día en el que nos dicen que se debe reconocer el esfuerzo y la dedicación de los padres para sacar adelante a sus familias.

La única alternativa para salir adelante no es quedarse callados, sino organizarse y luchar por justicia social, para que nuestros impuestos sean invertidos en mejorar las condiciones de vida de todas las familias mexicanas.

Para miles de trabajadores mexicanos, ser padre significa levantarse de madrugada para recorrer largas distancias hacia su centro de trabajo. Significa pasar horas atrapado en un transporte público insuficiente, inseguro y saturado, o gastar buena parte de sus ingresos en traslados cada vez más costosos para cumplir con extenuantes jornadas de trabajo; ganar un salario que les permita adquirir alimento, vestido, y educar a sus hijos, en un país marcado por la desigualdad y la pobreza.

Mientras a las autoridades sólo les interesa arreglar y embellecer las grandes avenidas y segundos pisos por donde circulan los autos de quienes sí cuentan con poder adquisitivo; mientras las grandes ciudades crecen y se modernizan para algunos sectores, millones de familias continúan padeciendo una movilidad deficiente que les roba tiempo, dinero y calidad de vida.

A esta situación, ya de por sí complicada, se suma el problema de los bajos salarios, porque en este sistema que vivimos existe una gran contradicción que no se puede ocultar: mientras los obreros, que son quienes tienen una relación directa con el proceso de producción porque son ellos los que fabrican los productos y mueven la industria con su fuerza de trabajo, producen la riqueza, sus ingresos son insuficientes para poder cubrir las necesidades básicas de sus hogares, lo que obliga a muchos padres de familia a buscar empleos adicionales para completar el gasto familiar.

Pero esto no es todo; estamos hablando de quienes sí poseen un empleo, pero sabemos que en México una gran cantidad de mexicanos no cuenta con él o enfrenta la incertidumbre de contratos temporales, o tiene que autoemplearse en la informalidad laboral, vendiendo lo primero que se les ocurre en las grandes avenidas, sufriendo las inclemencias del tiempo o estando en peligro constante de sufrir un accidente.

Y a ello se añaden otros muchos problemas que afectan directamente a las familias mexicanas: la inseguridad, la falta de servicios básicos como agua, luz eléctrica y drenaje, el encarecimiento constante de productos de primera necesidad, la falta de servicios de salud y de espacios deportivos y culturales.

Pero no sé si sea una característica de los trabajadores mexicanos, algo que se deba reconocer o criticar, el hecho de que ante tanto sacrificio pocas veces se quejan, como si toda esta difícil situación fuera ya parte del paisaje o un castigo divino, o simplemente se han metido en la cabeza que no hay otra alternativa que los haga mejorar sus condiciones de vida.

Es importante que todos los que se encuentran viviendo en esta situación comprendan que todo esto ocurre no por castigo divino, ni es obra de una maldición, sino que todo es consecuencia del modelo económico que nos rige, el capitalismo, que concentra la riqueza en pocas manos, mientras la mayoría de la población enfrenta condiciones cada vez más difíciles.

Más y más deben conocer la verdad, razonar y saber que la única alternativa para salir adelante no es quedarse callados, sino organizarse y luchar por justicia social, para que los recursos que maneja el gobierno en turno, que son producto del pago de nuestros impuestos, sean invertidos en mejorar las condiciones de vida de todas las familias mexicanas.

Porque sólo la unión de todos formará la fuerza necesaria para lograr cambios profundos, que realmente repercutan en el futuro del país, porque si no alzamos la voz, con conocimiento de causa, no sólo las cosas permanecerán igual, sino que van a empeorar; por eso la urgencia de que todos conozcan las causas de su pobreza.

La historia siempre ha demostrado que las grandes transformaciones sociales han sido posibles gracias a la organización de los ciudadanos. Por eso, además de reconocer el esfuerzo de los padres mexicanos, es necesario decirles que es urgente y necesario que se organicen y luchen junto con otros trabajadores por un país más justo y equitativo.

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más