Pese a que el año 2025 se vivió con grandes desafíos estructurales en México, para el Movimiento Antorchista en Chihuahua, el año que acaba de terminar fue de crecimiento, integración y consolidación que puso las bases para encarar con más fuerza los retos de 2026.
Sin embargo, ese mismo año reafirmó una constante preocupante: en el país sigue persistiendo un deterioro social en rubros fundamentales como la educación, la salud, el empleo, la seguridad, la desigualdad y las condiciones de vida de millones de familias.
Hoy más que nunca es necesario luchar por la solución de nuestras demandas, mejoras para la vivienda, pavimentaciones y, especialmente, lotes en varios municipios para la formación de nuevas colonias dignas.
No se puede empezar el análisis sin reconocer que en 2025 se lograron avances significativos para la organización en Chihuahua.
Nuevos grupos ciudadanos se sumaron a las filas, robusteciendo una estructura cada vez más amplia de luchadores sociales comprometidos con los cambios reales. Además, se logró la consolidación de centros educativos, espacios de formación que fortalecen el pensamiento crítico y la preparación académica de jóvenes y adultos.

Asimismo, se avanzó en la gestión para la obtención de lotes destinados a familias que no cuentan con una vivienda digna, un logro concreto que mejora la calidad de vida de sectores vulnerables y que representa un paso firme en la lucha por el derecho a la vivienda.
Estos avances son producto de esfuerzo, organización y un compromiso continuo con las necesidades populares. Son resultados tangibles que deben inspirar la acción colectiva para 2026: una demostración de que la gestión social organizada sí produce beneficios reales para las comunidades.

No obstante, el contexto nacional en política y desarrollo social sigue sin mostrar rumbo claro. Datos del Inegi indican que hay 38.5 millones de mexicanos en pobreza multidimensional (sin acceso a derechos sociales básicos como educación, salud, seguridad social, vivienda, servicios básicos y alimentación). En pobreza extrema existen 7 millones de personas y en pobreza laboral alrededor de 44.2 millones de mexicanos que no pueden comprar la canasta alimentaria con su ingreso laboral.

En educación, los escándalos e intentos por influir en los contenidos y enfoques, buscando adoctrinar en lugar de formar ciudadanos críticos y bien preparados, continúan siendo motivo de preocupación para familias y docentes.
En salud pública, la burla hacia la población se ha vuelto una constante. Tras la fallida estrategia de la “megafarmacia”, ahora proliferan las denominadas “minifarmacias”, que lejos de resolver el grave problema de falta de medicamentos y atención médica de calidad, dejan a la población en peores condiciones, con servicios insuficientes y largas listas de espera que reflejan la ineficiencia del sistema. Para millones de familias mexicanas, el acceso a medicamentos sigue siendo un lujo, no un derecho garantizado.

El sector campesino dio una lucha ejemplar en defensa de sus derechos, demostrando que la organización y la protesta son herramientas imprescindibles para enfrentar políticas públicas que no atienden sus demandas.
En cuestión de seguridad, la estrategia federal sigue sin funcionar de manera eficaz. La violencia, la inseguridad y la falta de protección para la población son temas que continúan afectando la vida cotidiana de millones de mexicanos. Es una deuda urgente que el Estado mexicano aún no ha resuelto.

Frente a ese panorama, está claro que no hay otro camino que la organización, la educación y la lucha del pueblo organizado. Esta no es una consigna vacía; es la conclusión que dejó el año que acaba de concluir, donde los contrastes entre avances sociales y retrocesos estructurales fueron evidentes.
Para 2026, los antorchistas de Chihuahua deben redoblar esfuerzos en su compromiso social. Hoy más que nunca es necesario luchar por la solución de las demandas planteadas en el pliego petitorio, entre ellas, mejoras para la vivienda, pavimentaciones y, especialmente, lotes en varios municipios para la formación de nuevas colonias dignas.

Debemos continuar por el camino de crear más y mejores centros educativos de todos los niveles, que ofrezcan acceso a una educación crítica, científica y popular. Resolver el tema pendiente de regularización de colonias populares y la introducción de redes de agua potable y drenaje, necesidades urgentes que son derechos fundamentales.
Este 2026 debe ser un año en que los antorchistas de cada municipio levanten con más firmeza la bandera de lucha. Deben seguir firmes ante las adversidades, reuniéndose, fortaleciendo sus lazos y estudiando para entender de forma científica el funcionamiento de nuestra sociedad.

Porque los retos son grandes, pero unidos se pueden lograr. La organización es la herramienta más poderosa que tienen las clases populares para transformar su realidad; la educación es la luz que ilumina el camino; y la lucha social es la fuerza que mueve montañas.
Si 2025 fue un año de contrastes, que nos reafirmó la importancia de seguir luchando, 2026 debe ser el año de la consolidación de la esperanza colectiva, de la unidad y de la victoria del pueblo organizado. ¡Adelante, antorchistas de Chihuahua!
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