MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La clase política se olvida del pueblo

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La política actual de nuestro país se desenvuelve en un contexto de incertidumbre: por un lado, los morenistas, que se dicen defensores del pueblo y que en los hechos lo traicionan; por otro, un grupo que no tiene los cuadros suficientes con calidad para dar una verdadera batalla electoral, y otros que intentaron, pero quedaron fuera de la jugada por ambicionar de más.  

Es común ver en los noticieros, diarios y redes sociales a los grupos políticos peleándose, muchos de ellos con argucias y hablando mal del otro; usando el “desprestigio” como estrategia para descalificar al contrincante. Muy poco se habla de las propuestas, de su proyecto de país para sacarlo del atraso en el que se encuentra y llevarlo a una posición mejor, a un verdadero desarrollo económico. 

Aprovecho para comentar sobre el conflicto que se dio en Nuevo León por la gubernatura del estado; se solicitó licencia por parte del gobernador al Congreso Local para contender por la presidencia de la república, petición que fue aceptada. El Congreso Local, en dos ocasiones, nombró a gobernadores interinos: el primero, desechado por instancias superiores que evaluaron su nombramiento de acuerdo con la ley; el segundo, por no ser de los del grupo en el poder estatal no lo dejaron ejercer y finalmente renunció a su cargo; Samuel García al final de cuentas desistió de su aspiración a la presidencia de la república y regresó a su cargo.

Aunque todo parece que vivimos en un país democrático y que las fuerzas de los diferentes partidos discuten y hay desacuerdos por proyectos distintos, en el fondo son parte de lo mismo. Al pueblo sólo se le ofrecen partidos, candidatos y se le niega la verdadera participación con representantes que emanen realmente del pueblo, de las clases más desfavorecidas.  

Los pleitos entre partidos, representantes o candidatos, finalmente entran en una discusión por intereses de cúpula y personales; no hay un verdadero debate sobre propuestas que ayuden a la sociedad a salir de su atraso.

Sin duda tenemos una clase política que se olvida del pueblo, que hace a un lado las aspiraciones de la gente más necesitada de una vida mejor.

En la actualidad vivimos en un país donde el clima de inseguridad está a la orden del día, las medicinas en los hospitales y clínicas son cada vez más escasas o en algunos casos ya extintas. En el tema educativo estamos mal: de acuerdo con los datos revelados del último informe del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés), nuestro país ocupa el lugar 51 de 81 países evaluados. Prácticamente estamos reprobados en matemáticas, lectura y ciencia; una verdadera desgracia. 

Muy pocos personeros de la política dicen cómo se van a resolver los problemas que enfrenta la nación entera que proponen soluciones a medias, por encima. Sin duda, tenemos una clase política que se olvida del pueblo, que hace a un lado las aspiraciones de la gente más necesitada de una vida mejor.

Los partidos políticos se han empeñado solamente en sus proyectos como partido o de clase. Al pueblo “pan y circo”, pero en este caso, más circo que pan para obnubilar sus verdaderas intenciones. Al final del día se pondrán de acuerdo para velar por sus intereses. 

A nosotros, a la clase trabajadora nos queda nuestra organización consciente y además, debe prepararse para luchar por el poder político; sólo así se podrán resolverse los problemas de fondo.

Para eso está trabajando Antorcha: para educar, concientizar y politizar a quienes llevarán las aspiraciones del pueblo por una sociedad más justa y buscar la toma del poder político de la nación.  

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