Los antorchistas de Huitzilan de Serdán están de fiesta porque este 21 de marzo, la organización cumple 42 años de haber llegado a aquel municipio de la Sierra nororiental del estado para luchar con los campesinos contra los caciques que, durante la década de los setenta y hasta 1984, imponían su ley a tiros.
Ahora el municipio ha cambiado. Ellos sostienen que “Antorcha es el faro que ilumina al pueblo de Huitzilan de Serdán” desde hace 42 años, gracias a que los campesinos se organizaron y se dispusieron a dar una dura lucha contra los explotadores.
Los huitziltecos deben analizar que sólo unidos, organizados, educados y en pie de lucha podrán vivir en un municipio con paz, progreso y desarrollo.
Para celebrar los logros, los avances y el desarrollo, los antorchistas huitziltecos realizarían, el domingo 22 de marzo, a las 11:00 de la mañana, un evento político-cultural en el Auditorio “Máximo de la Cruz Rivera”.

Todos los compañeros huitziltecos estarán presentes en este gran evento de aniversario, no sólo porque festejarán los 42 años de paz y progreso gracias al trabajo del antorchismo, sino porque además es un evento político que se hará en honor y en memoria de uno de los fundadores del antorchismo huitzilteco, que hace unos días falleció por una enfermedad incurable: don Carlos Ayance de Gante.

Don Carlos nació el 22 de agosto de 1949, en una familia indígena humilde. Aprendió a leer, a escribir y creció en el Huitzilan gobernado por los caciques y los pistoleros que explotaban a los huitziltecos, de esos caciques que sometieron al oscurantismo, a la pobreza, a la miseria y a la explotación a toda la comunidad bajo una ola de violencia brutal que terminó con la vida de cientos de pobladores.

Don Carlos Ayance, a principios de 1980, se reunió con un grupo de huitziltecos, igual de valientes e inteligentes, que buscaron la forma de regresar a su pueblo a pelear por sus tierras y sus hogares, a pesar del peligro que eso representaba. La valentía y el liderazgo de un grupo de pobladores decididos a cambiar la realidad de su pueblo buscaron el apoyo del Movimiento Antorchista Nacional. Ramírez Velázquez Gobierno, Ignacio Gómez Cipriano, Francisco Luna, Sebastián Manzano Tadeo, Mariano Pasión, Martín Castillo, Filiberto Ramírez, entre otros, son compañeros que visitaron al maestro Aquiles Córdova y que encabezaron las diferentes actividades, con el apoyo y respaldo de nuestra organización, para lograr la intervención del estado, ganar las elecciones y, por fin, el 21 de marzo de 1984, regresar a su pueblo encabezados por un presidente municipal antorchista e iniciar los trabajos para restablecer la tranquilidad social.

“A don Carlitos y a otros compañeros les tocó la parte difícil de pacificar a su pueblo. Su cuerpo guardó durante décadas las cicatrices y también las balas de los carroñeros que gustaban de ver a Huitzilan postrado; les tocó después recoger a pedazos lo que había quedado de Huitzilan y, junto a sus compañeros, también lo comenzaron a levantar sobre sus ruinas”, dice en un artículo de reciente publicación el presidente de Huitzilan, Josué Elías Velázquez Bonilla.

Gracias a su trabajo, don Carlos Ayance fue presidente municipal de 1990 a 1993, cargo que desempeñó con gran sencillez, honradez y con un trabajo descomunal que logró que Huitzilan avanzara en educación, salud y obras de infraestructura básica. Nuestro trabajo para seguir impulsando por la vía correcta lo que don Carlos y otros compañeros iniciaron en Huitzilan es la mejor manera de recordarlo, de seguir su ejemplo.

Este 2026, los antorchistas huitziltecos festejan 42 años de lucha organizada, en los que lograron la paz social. Pero el proceso no fue fácil ni sencillo: le ha costado a nuestra organización trabajo, sacrificio, lucha y la pérdida de muchos de sus líderes en la zona, que han caído bajo las balas asesinas de los enemigos del progreso, como la Unión Campesina Independiente UCI y los familiares caciques de Alonso Aco. Pero, junto con Antorcha, los indígenas de Huitzilan lograron derrotar a esos caciques sanguinarios.

Los huitziltecos deben ver este aniversario no sólo como una manera de festejar los logros que han alcanzado bajo el liderazgo de la única organización que les ayudó en los momentos más complicados de la lucha.
Los huitziltecos deben analizar que sólo unidos, organizados, educados y en pie de lucha podrán vivir en un municipio con paz, progreso y desarrollo. No analizarlo así, no entenderlo así, puede llevarlos de nuevo a los años de terror, explotación e injusticias, impulsados por los herederos de esos viejos caciques que, cada cierto tiempo, vuelven a asomar la cabeza porque anhelan regresar al poder.

Muchos han hablado sobre cómo Huitzilan se convirtió en un municipio modelo de progreso y desarrollo y cómo se ha transformado de manera radical, al grado de ser ejemplo a nivel mundial. Ahora lo festejan y reivindican su derecho a seguir organizados, a que gobierne gente de Antorcha, porque no quieren, una vez más, que las balas y la explotación de los caciques regresen.
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