MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Fortalecer la conciencia, tarea urgente e impostergable

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• Crisis social y conflictos globales exigen elevar la preparación política y teórica de las masas

Quiero iniciar mi colaboración con dos importantes citas de Vladimir Ilich Lenin en su obra ¿Qué hacer?, en el inciso C, titulado “La organización de los obreros y la organización de los revolucionarios:

“Pues bien, yo afirmo:

Que no puede haber un movimiento revolucionario sólido sin una organización de dirigentes estable y que asegure la continuidad.

Sólo la vanguardia de la clase trabajadora puede virar el rumbo o frenar los intentos intervencionistas, pero esto es posible educándonos, concientizándonos, dominando el estudio de la realidad social.

Que cuanto más extensa sea la masa espontáneamente incorporada a la lucha, masa que constituye la base del movimiento y que participa en él, más apremiante será la necesidad de semejante organización y más sólida deberá ser ésta, ya que tanto más fácilmente podrá toda clase de demagogos arrastrar a las capas atrasadas de la masa.

Que dicha organización debe estar formada, en lo fundamental, por hombres entregados profesionalmente a las actividades revolucionarias.

Que en el país de la autocracia, cuanto más restrinjamos el contingente de los miembros de una organización de este tipo, hasta no incluir en ella más que aquellos afiliados que se ocupen profesionalmente de actividades revolucionarias y que tengan ya una preparación profesional en el arte de luchar…”.

La segunda, misma obra, mismo autor, en el apartado “Engels sobre la importancia de la lucha teórica”:

“Sobre todo, los jefes deberán instruirse cada vez más en todas las cuestiones teóricas, desembarazarse cada vez más de la influencia de la fraseología tradicional, propia de la vieja concepción del mundo”.

Por sí mismas son explícitas e inmejorables las frases anteriores; he acudido a ellas para apoyarme sobre la urgencia de materializar dos tareas en el momento actual para quienes soñamos con un mundo mejor:

Consolidar un núcleo lo más amplio posible de dirigentes probados, con profunda convicción, que orienten a las masas y las alejen de los demagogos que manipulan al pueblo.

Alcanzar un alto dominio del conocimiento de la realidad social, para conocer las causas profundas que explican los problemas y llamar a las masas a la necesidad de organizarse.

Pero hay más. El entorno mundial es complejo; la forma en que está organizada la sociedad actual produce las inmensas riquezas que genera la clase obrera, pero a la par de ello se concentra en unas cuantas manos.

Los países imperialistas, en el afán de incrementar la porción de riqueza, no tienen empacho en apropiarse de los recursos naturales mediante la fuerza, invadiendo naciones soberanas o promoviendo guerras destructivas. Vivimos, la mayoría de los pobladores del mundo, con miedo de ser invadidos o morir por el fuego cruzado de armas nucleares.

En la patria, las cosas no marchan mejor; la crisis es en todos los ámbitos: desabasto de medicamentos en el sector salud, falta de atención a los problemas sociales, serios conflictos de inseguridad, revanchismo político en todos los niveles, abandono del campo y muchos otros dilemas que no diferencian nivel gubernamental o color partidario.

Y ante esa doble pinza, exterior e interna, que amenaza a las mayorías, ¿qué camino queda? ¿Es insalvable la situación? ¿Puede cambiar la realidad? 

De forma magistral, el maestro Aquiles Córdova Morán, nuestro líder nacional, ha respondido: “Es la hora de los pueblos”. Sólo la vanguardia de la clase trabajadora puede virar el rumbo o frenar los intentos intervencionistas, pero esto es posible educándonos, concientizándonos, dominando el estudio de la realidad social; por ello adquieren sentido las notas con las que empecé este escrito.

En México se requiere una vanguardia educada y dispuesta a luchar toda la vida, de ser necesario, hasta alcanzar el objetivo; esa es nuestra tarea primordial. 

Por ello, convoco a los antorchistas zacatecanos de todos los niveles a que se fortalezca el estudio, en primer lugar a los plenistas, para que se reúnan regularmente a analizar la realidad circundante y que fortifiquemos el núcleo dirigente para que conduzca a las masas y les enseñe que sólo el pueblo educado y consciente puede salir avante en la adversa coyuntura actual. Ojalá mi llamado no quede en vano; de no hacerlo, mañana será demasiado tarde.

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