Es posible. Existen obras que ha logrado el pueblo organizado y dan constancia de que esto es posible y que, por lo tanto, hay esperanzas reales de que vivamos en una sociedad de paz, de salud, de trabajo, desarrollo, progreso y educación.
La esperanza de México no se funda en la capacidad de un hombre, porque hemos comprobado, con la llegada de AMLO al poder, que eso no es posible.
En Huamantla, las obras que ha logrado el Movimiento Antorchista son, entre las más destacadas: planta de tratamiento de aguas negras, que beneficia a más de 5 mil personas; una preparatoria en Ignacio Zaragoza, que le da estudios de calidad, deporte y cultura a cerca de 200 jóvenes, con una infraestructura importante; la adquisición de un terreno de una hectárea y bardeado del mismo, para un panteón en San José Xicoténcatl; un foro cultural en la colonia Héroes de Antorcha; dos colectores de aguas: uno desde el Barrio de Santa Anita a la planta tratadora y otro de Nuevo Progreso al mismo destino; así como servicios de luz, electricidad, drenaje y agua potable en diferentes colonias.

La clave para tales logros es que la gente participe, se una, se organice, se eduque políticamente y luche por sus demandas. No menos importante es que exista un líder valiente, honesto, desinteresado y experimentado, entregado en cuerpo y alma a la lucha social, avispado para que detecte a tiempo las argucias existentes detrás de la política actual y con la capacidad de explicárselas a sus compañeros.
Una persona con tales características no puede surgir si no se ha templado por años en el estudio científico de la sociedad y comprobado esos conocimientos en su realidad histórica.
El pueblo solo, aunque inconforme, no podrá cambiar la situación tan fea que estamos viviendo. Necesita un guía, una luz para que no vaya a ciegas.

Además de lo anterior, debe haber solidaridad y respaldo de compañeros de otros lugares, incluso de otros estados del país, para que, dado que la lucha se complique, exista la solidaridad nacional y las posibilidades de salir victoriosos sean más amplias.
El pueblo debe saber que hay una luz de esperanza, una flama que lo llama a construir una gran organización para cambiar lo que está mal y dejar lo que está bien de nuestra sociedad.
Pero esta vez esa esperanza no se funda en la capacidad de un hombre, porque hemos comprobado, con la llegada de AMLO al poder, que eso no es posible.

Como condición sustancial debe existir el pueblo organizado: obreros, campesinos, amas de casa, trabajadores de servicios, comerciantes ambulantes; dispuestos a luchar por sus intereses.
Estamos atentos, con mente abierta, para escucharlo a usted, querido lector, y discutir la forma de organizarnos para poder resolver los problemas de inseguridad, obras, educación, salud y vivienda en su colonia, pueblo o barrio.
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