MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Entrevista | El teatro en el noroeste de México: en un desierto

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Entrevista a Jesús Enrique Villaescusa Amador, director de teatro en Guaymas, Sonora, creador del Grupo Teatral Escena

“Hacer y ver teatro en el norte de México es como ir al desierto a buscar agua, es difícil encontrarla; quizás ahí quede un pequeño charquito en medio de la soledad, que es el que nos va a ayudar a sobrevivir… entonces eso es lo que se pretende hacer en el norte, en el noroeste, con el teatro, tratar de que sobreviva, que no muera y a pesar de que actualmente hay un desierto de ignorancia y de intrascendencia por parte de todos los integrantes del sector privado y público, nosotros tratamos de que no se pierda, nosotros estamos para que se logre”.

Así se expresó Villaescusa Amador, de 57 años y habitante de Guaymas, Sonora, uno de los escasos locos que insiste en hacer hablar al teatro en este desierto, en llevar a los hechos su pasión por el arte dramático. Licenciado en Educación, por la Universidad Pedagógica Nacional, con un posgrado en Estilos de Aprendizaje en la Universidad Anáhuac y egresado como maestro de Teatro por Bellas Artes, en la Ciudad de México, el actor y dramaturgo guaymense tiene más de 30 años soportando la soledad y abandono oficial de su arte.

Su mera existencia como teatrero es, en sí, un desafío al sistema político y social que por décadas se ha encargado eficazmente de extinguir la llama dramática sobre todos los escenarios de la vida sonorense; Enrique sobrevive al asedio ideológico en un territorio que no ha corrido los telones en décadas, porque prácticamente no existen, ni bambalinas ha tenido en la mayoría de sus actuaciones, tras las cuales preparar sus actos. El teatro en Sonora, para solaz de sus liquidadores, sale a escena con una mano delante y otra detrás.

“Creímos que nos iría mejor”

El actor es directo. “Con Morena pensamos que iba a haber más apoyo para el arte: al contrario, vemos que hay menos apoyo todavía del que había; estamos sucumbidos en la debacle y no podemos salir adelante porque recortaron el presupuesto increíblemente; ahora estamos peor. Queremos protestar para que nos escuchen, y volteen a vernos y nos ayuden, clamamos ayuda para que la gente que hace este arte pueda salir adelante. No nos vamos a rendir, hasta los últimos momentos que nos queden de vida vamos a defender el arte… el poco apoyo ha sucedido con todos los partidos: cuando están en el poder ha sido siempre igual”.

Actualmente, Villaescusa Amador está ensayando con su grupo Escena, creado en 2001, la obra “Yerma”, de Federico García Lorca, y acude a enseñar gratuitamente su arte a un grupo de habitantes de la colonia Humberto Gutiérrez, de Guaymas, en su pequeño centro comunitario. Apenas están iniciando y esperan montar con ellos algunas obras cortas.

El teatro no vende

“El teatro no vende, dicen los que no lo quieren, porque no les ayuda a que un político pueda encumbrarse… no les importa el beneficio que trae al alma de los espectadores; estamos en pañales, no sé hasta cuando, o si esto vaya a seguir o se vaya a acabar, el destino del teatro es incierto. Yo he tenido muchas pláticas con maestros y actores del arte dramático y les he preguntado que, si el teatro va a terminar por sucumbir y me dicen que no, que va a seguir delante de una u otra forma, pero yo veo que tristemente el apoyo sigue siendo nulo de parte de las autoridades y de la iniciativa privada, no hay apoyo para nada. Nosotros seguimos insistiendo en que no muera, con los poquitos recursos que conseguimos seguimos haciéndolo por los medios que podemos, por la radio en radio novela, narramos cuentos, en internet; sin embargo, sigue careciendo de recursos necesarios para su existencia".

Recuerda que comenzó en Guaymas , hace 30 años. “Casi nadie conocía de teatro. Un maestro que vino de Ciudad Obregón, nos inició. Luego, de Bellas Artes, desde la ciudad de México, enviaron a maestros a dar unos cursos en Hermosillo; vinieron Wilebaldo López, Maruxa de Labra, Antonio Jairo, Oscar Cosío, los hermanos Bichir y tuvimos la oportunidad de tener aquí a Emilio Carballido. Ellos nos dieron ánimos de construir nuestro propio público, pero ha sido muy difícil sin el apoyo oficial y hoy día conseguir que un gobierno pague a un maestro de teatro es casi tan imposible como irse nadando a la luna. Aquellos tiempos en que algo se apoyaba al teatro se acabaron”.

La rapiña y el desdén

“Era y hoy sigue siendo muy difícil conseguir un auditorio para hacer una presentación, casi está vedado en los hechos. Montar y escenificar una obra es toda una odisea. Es desesperante, no hay un organismo que apoye el teatro, teníamos y todavía tenemos que valernos con nuestros propios inventos, incluso hasta el presente, y poco a poco nos fuimos dando cuenta de los privilegios para ciertos grupos que hasta la fecha son los preferidos, pero han devenido en una mafia que está arraigada, incrustada en el Instituto Sonorense de Cultura, como el grupo de Sergio Galindo, siempre son los mismos, gobierno tras gobierno y acaparan los escasos recursos y becas. Sus resultados de décadas de control político son esto que vemos a nuestro alrededor: el desértico y seco escenario sonorense, el vacío teatral”.

“A su vez, la iniciativa privada comprende poco lo que es el arte, y con mayor razón el teatro, hay desdén. Ha habido sus honrosas excepciones y algunos ayudan, aunque sea con poquito. Pero los recursos son escasos y a veces tenemos que hacer teatro a cambio de ciertos apoyitos en escuelas o haciendo boteos, kermeses, rifas, para obtener recursos para comprar vestuarios, maquillaje, escenografía, y transportarnos, todo a fin de poder montar una obra, pero esto no da para vivir, lo hacemos literalmente por amor al arte. En mis viajes a otros estados he visto que sufren las mismas carencias que nosotros en Sonora, sólo que aquí hay que agregarle el calor extremo y el desierto. Quizá esto ha obligado a algunos artistas que han estado en nuestros grupos a emigrar para buscar nuevos horizontes, pero nos llena de orgullo haberlos iniciado aquí”.

A San Luis Potosí

"Algunos de nuestros alumnos se han presentado en España, en Nuevo York, en Los Ángeles, pero cada vez es más difícil hacerlo hoy día. Lo más lejos que hemos llegado hacia el sur, llevando nuestro arte, es a San Luis Potosí, a donde nos invitó Antorcha a presentar la obra Las manos de Dios, de Carlos Solórzano, autor colombiano, en el Teatro de La Paz, hace unos cinco años. Aquella ocasión tuvimos que regresarnos a Sonora antes de que terminara el encuentro, pero hasta acá nos hicieron llegar nuestro reconocimiento, nos ganamos una mención honorífica que nos alegró mucho. Esta vez no pudimos ir al XXII Encuentro Nacional de Teatro, pero esperamos que para el siguiente podamos estar presentes con una obra del teatro clásico español".

Efímera

"Si acaso Tijuana y algo Ciudad Juárez es donde hay un poco más de vida teatral y un poco más de apoyo, pero fuera de allí, todo el estado de Chihuahua, Baja california y Baja Sur, Sonora, estamos mal. Los teatreros de Sinaloa han tenido más apoyo, quizá de algunos funcionarios más sensibles. En todos los estados sólo hay grupos en las capitales y en todas sus demás ciudades principales de esos estados los grupos o son muy incipientes o desaparecen en poco tiempo, no hay continuidad en la enseñanza y no se forja tradición teatral. Más allá, en lo rural, es totalmente inexistente".

"Por otro lado, en el pueblo sonorense hay mucho talento para la actuación, y están los ejemplos tradicionales de Guaymas como Silvia Pinal, Jorge Rusek, Emma Roldán, y en Álamos María Félix. Son sólo ejemplos de las semillas que yace en el pueblo y que requieren de un régimen político diferente que decididamente apoye su desarrollo".

Raquitismo

“En Sonora los espacios aptos para el teatro, la infraestructura adecuada es muy, muy raquítica. Desde que tengo uso de razón no se ha construido nada, y en Guaymas menos, salvo una explanada pequeña en el malecón al que ostentosamente llaman teatro al aire libre. En ese sentido hoy no hay gasto público destinado a ese propósito y ya nos imaginamos el daño que causará a la cultura general de nuestro pueblo: será una catástrofe cultural".

Anécdota

"Una de mis anécdotas que más estimo es la de una vez que me encontró una señora a la entrada de la casa de un ingeniero al que iba a enseñar teatro, aquí en Guaymas. Me detuvo y me dijo que me recuerda desde hace muchos años, que yo cambié su vida. Me dijo que tenía un conflicto existencial luego de la muerte de su madre, estaba a punto de suicidarse y entró casualmente a ver una comedia teatral representada por el Grupo Teatral Escena. Dijo que se había reído tanto que se le comenzó a olvidar su dolor y empezó a convertirse en aficionada del Grupo y asistía a vernos siempre que nos presentábamos. Me dio las gracias muy sentidas porque decía que nuestro teatro le había salvado la vida: ahora estaba casada, tenía un trabajo e hijos. Eso reconforta y entonces comprende uno que no ha sido en vano lo que hemos hecho".

Mexicano

En lo personal, Enrique Villaescusa ha escrito cinco obras de teatro de tema histórico que con su grupo ha representado en algunas ocasiones: “la gente las recuerda”. Entre ellas, una dedicada a la gesta histórica de la defensa del puerto de Guaymas del 13 de julio de 1854 contra los filibusteros franceses, ingleses y alemanes que pretendieron apoderase de toda Sonora y otra dedicada a Lola Casanova, un legendario personaje femenino del mismo puerto.

“Hay que promover también por medio de este arte la recuperación de nuestra conciencia nacional y yo he tomado el reto en mis manos y me he esforzado por poner mi granito de arena con estas obritas al servicio de mi pueblo”.

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