MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El liliputiense Hitler de Bacalar

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Hace algunos días leí una nota periodística donde se menciona que el presidente municipal de Bacalar, Alexander Zetina Aguiluz, impulsa la producción en el campo a través de un programa denominado "Presidente en tu Comunidad" brindando apoyo y solución a los agricultores y ganaderos del municipio. Nada malo hay en que se impulsen este y otros programas de beneficio social, mucho menos si es el mismo edil quien está a la cabeza. Lo condenable es que Don Zetina se niegue a apoyar a campesinos humildes por el simple hecho de pertenecer, por decisión y convicción, al Movimiento Antorchista, porque el señor "no negocia con organizaciones".

Frente a este fenómeno surge la pregunta ¿por qué a unos sí y a otros no?, ¿será que nos encontramos frente a una nueva clase de fascismo como el que nos mostró Hitler en el siglo XX, en donde sólo unos cuantos tenían privilegios a costa de los demás?

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Es clara la flagrante violación a la Constitución por parte del munícipe: niega, en primer lugar, el derecho a la libre organización y filiación política, al coaccionar a los antorchistas a abandonar a su organización a costa de ser integrados en los programas sociales. La segunda violación es precisamente que abusa de los recursos públicos con fines personales y partidarios. Ante esto, a uno sólo le queda preguntar si existe un interés real por parte de Zetina Aguiluz para desarrollar la comunidad donde ocupa el cargo de presidente.

El pasado 10 de noviembre, este personaje accedió a dar todas las facilidades para que un centenar de ciudadanos tuvieran acceso a una vivienda: desde la dotación de un espacio hasta la lotificación, con la condición de que el Movimiento Antorchista encontrara un vendedor. Pero una vez cumplido el requisito, curiosamente el dueño del terreno desistió de la oferta de un momento a otro, negando de manera rotunda la venta.

Sin temor a equivocarme, puedo aseverar que se trata de una maniobra obscura, una operación "debajo del agua" entre el gobierno municipal y el ejido, para cerrarnos el paso y no dotar de vivienda a los 100 bacalarenses afiliados a nuestra organización.

Y es que, al inicio de esta administración, cientos de campesinos de 48 comunidades se acercaron al palacio municipal para solicitar que se les incluyera en los proyectos de obra social, pero la respuesta fue la misma: "esta administración no trabaja con organizaciones". El ayuntamiento de Alexander Zetina negó el apoyo sin antes analizar las peticiones de obras y servicios de los humildes habitantes de Bacalar. Pudo más su cerrazón y arrogancia, lo pone en evidencia su pequeña política fascista. Zetina Aguiluz imita, en los hechos, las peores mañas de las dictaduras de antaño, excluye del beneficio social y la obra pública a quienes no considera sus iguales, sino pobres desarrapados que no merecen vivir como seres humanos.

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Sin embargo, el presidente se equivoca al menospreciar las demandas de los humildes bacalarenses. Los antorchistas de este "Pueblo Mágico", haciendo uso de nuestras garantías constitucionales, iniciaremos una serie de actividades para denunciar la actitud déspota, insensible e irracional del edil de Bacalar, entre ellas, difusión de volantes, mítines, cadenas humanas y continuaremos con el plantón frente al palacio municipal.

El Movimiento Antorchista siempre se manifestará y actuará conforme a la ley para que se atiendan las demandas del pueblo humilde, así tengamos que pasar uno o diez meses en plantón, no nos rendiremos ni cesaremos en nuestra lucha; denunciaremos cuanto sea necesario el clima de inseguridad e ingobernabilidad que se vive en Bacalar. ¡Qué lástima que nuestras autoridades sólo resuelvan "bajo presión"!


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