Un tal Jesús Gordo Ramírez, secretario de Ayuntamiento de Texcoco, municipio que actualmente está en manos de Morena, ha recibido la orden de salir a defender y justificar a como dé lugar la agresión violenta que los morenistas de ese municipio protagonizaron hace algunos días en contra del Doctor en Economía Brasil Acosta Peña, líder antorchista en Texcoco y catedrático de la Universidad de Chapingo, mientras realizaba una reunión con algunos cientos de sus compañeros en un salón privado de Coatlinchán, comunidad texcocana donde Antorcha trabaja desde hace años y ha logrado que se construyan diversas obras públicas.

Alguien sensato hubiera advertido de inmediato que ocultar o justificar ese artero ataque no es posible, pues hay videograbaciones y decenas de testimonios fehacientes de cómo algunos individuos, fanatizados por un discurso vesánico, repleto de expresiones de odio y sectarismo en contra de Antorcha y de quien no milite en Morena, que han propagado desde hace años Higinio Martínez, Horacio Duarte y otros seguidores incondicionales de López Obrador en Texcoco, se lanzaron, primero, a tratar de impedir el acceso de Brasil Acosta al pueblo mediante la colocación de un camión con las llantas desinfladas, y después, cuando esa maniobra fracasó por el respaldo que cientos de habitantes del pueblo dieron a su dirigente, a quien acompañaron a la reunión programada en el salón de eventos "Titanic", los morenistas arremetieron contra la puerta y trataron de introducirse en el local donde se desarrollaba la legal y pacífica reunión, lanzaron hacia el interior petardos, piedras y otros objetos, al tiempo que proferían feroces amenazas contra quienes ahí se encontraban; y si no se produjo un incidente sangriento fue gracias a que los agredidos, aunque eran mayoría, mostraron prudencia, no respondieron a la provocación y exigieron que la policía cumpliera su obligación de contener a los rijosos morenistas (entre los cuales hay algunos que son autoridades locales) lo cual no ocurrió sino después de que los agresores se dieron vuelo insultando y lanzando objetos, y tras de que los agredidos tuvieron que realizar diversas llamadas al gobierno estatal.
Pero al señor Gordo no le dio asco alguno distorsionar los hechos y la lógica para justificar la agresión de Morena, por lo que grabó y publicó un video donde, con voz engolada y pose de perdonavidas, dice que los agredidos son los responsables del conflicto, particularmente Brasil Acosta, "quien intentó organizar un evento sin los permisos necesarios (sic), esto ocasionó la molestia de los vecinos de la comunidad e impidieron el desarrollo del mismo (resic)". ¿O sea que en los territorios gobernados por Morena no aplica el derecho de reunión y el libre tránsito y hay que pedir permiso para reunirse con fines lícitos en un local privado? ¿Y si alguien no cumple con esa arbitraria disposición, o no piensa igual que los sátrapas que ahí gobiernan, será perseguido y sometido a castigo y persecución? Enseguida, Gordo Ramírez dice que esos "vecinos", como él le llama a los agresores, impidieron el desarrollo del evento porque estaban "molestos" por la realización del evento sin los permisos necesarios, pero lo que oculta es que esos agresivos señores cometieron un delito, pues no tienen ningún derecho de interrumpir una reunión y mucho menos de agredir a quienes la realizan, por muy molestos que se digan y por muy autoridades que se sientan. Decir que los de Morena agredieron porque no había permiso para el evento y eso los puso molestos, es un fallido y ridículo intento de los autores intelectuales del atentado, de extenderles un certificado de impunidad a los agresores materiales.
La confesión de la agresión y la verdadera actitud de Morena y sus personeros en Texcoco está en este tuit, que rezuma odio vesánico y vileza moral, escrito por Horacio Duarte, presidente de Morena en el Estado de México y aspirante eterno y fallido a gobernar esa entidad: "Hoy la gente de Coatlinchán, Texcoco, dio una muestra de valor y dignidad al correr de la comunidad al delincuente antorchista Brasil Acosta, instigador de invasiones y asentamientos urbanos ilegales en el municipio. !!!!Fuera Antorcha y Brasil de Texcoco!!!!". No hay duda de que estamos ante las palabras de un individuo enfermo de sectarismo y odio hacia una expresión organizada y muy numerosa del pueblo de México, que con todo derecho y dentro de la ley se agrupa en el Movimiento Antorchista; de un tipo que directamente expresa su alegría e indirectamente confiesa que forma parte de quienes planearon una acción criminal en contra de una reunión pacífica. Ya podemos imaginar las atrocidades de las que serían capaces, él y su partido, en caso de que tuvieran el poder de la nación.
Sin embargo, la actuación violenta y abusiva de Morena en Texcoco, la demencia con la que arremete contra Antorcha, tratando inútilmente de frenar su avance incontenible entre el pueblo de México, no es un fenómeno exclusivo de esa partido ni de nuestra patria. Es sólo otro síntoma de la descomposición de una clase gobernante y decadente, que se ha ramificado, asumido diversos tonos y anidado en diversos partidos, en México y en el mundo entero, pero que comparten el denominador común de ser enemigos de la organización del pueblo, de sus esfuerzos por construir una patria justa, donde la riqueza ayude a la felicidad común y no de unos cuantos. Pero estoy seguro que nuevamente serán derrotados por el pueblo organizado, formado por millones de marginados y empobrecidos que desean dejar de serlo, y con sus luchas, perseverancia y heroísmo evitarán, como bien dijo la poetisa Adrianne Rich, que las grandes aves negras de la historia se lancen sobre nuestras vidas.
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