MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Cuitláhuac García, otro clásico gobernador morenista

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Es necesario dejar sentado que, mediáticamente, la guerra contra la corrupción, la entrega de recursos en efectivo, el lema de “primero los pobres” y la “honradez de la Cuarta Transformación”, tienen a medio mundo absolutamente engañado. No podrían ser otros los resultados, después de una intensa y costosísima campaña cuyo objetivo esencial es hacer aparecer como remedio a nuestros males lo que es un simple parche para un mal canceroso.

Por tanto, los juicios emitidos en contrario, por lo menos los del Movimiento Antorchista, no son originados por rivalidad personal, por odio o mala fe. Siempre se ha procurado analizar éstas u otras acciones del gobierno morenista, como un ejercicio de análisis político serio y responsable. En la instrumentación de acciones y programas gubernamentales, se ha buscado descubrir si éstos constituyen el probable camino o la solución plena para superar las graves y difíciles condiciones que vive el país; y, según sea la respuesta, manifestar que se profundicen y continúen, o bien, exigir que se corrija el rumbo, dado que vamos en la misma barca. Todo ello, en el entendido de que, al no hacerlo y continuar con los caprichos sexenales, se está jugando peligrosamente con la paz de los mexicanos.

Esta actitud madura y responsable se ha ‘topado con la soberbia, prepotencia, autoritarismo y anhelos de poder omnímodo de los gobiernos de la Cuarta Transformación, a grado tal que no solamente no se rebaten con argumentos los razonamientos esgrimidos, sino que no se acepta la existencia del Movimiento Antorchista como organización. Así se explica la campaña de liquidación y hostigamiento orquestada por el gobierno contra los que se atreven a criticarlo, campaña que dura tres años, los mismos que lleva de ejercicio gubernamental el gobierno morenista.

Esto lleva indefectiblemente a concluir que no vivimos en un régimen democrático como tanto se pregona, que la lucha contra la corrupción es una mascarada para cobrar agravios y someter a insumisos, que la búsqueda de bienestar para los pobres no puede ser realidad en boca de un gobierno represor y mentiroso. Si a esto le agregamos el origen de clase de la totalidad de los funcionarios que conforman el actual gobierno, y si no olvidamos “que no se piensa igual en un palacio que en una choza”, quedará sustentado que estamos a mil años luz de haber encontrado (como lo piensan muchos mexicanos) al partido y a los líderes honrados, decididos y capaces de realizar la transformación necesaria para México.

Aportamos como prueba de lo aquí afirmado, la campaña de desprestigio y persecución instrumentada contra organizaciones políticas, líderes empresariales, articulistas, organismos independientes, instituciones educativas, magistrados y jueces, que por una u otra razón disienten del gobierno morenista. Para desgracia de los mexicanos, la clase política que padecemos tiene mucho muy flexible la espina dorsal: simiescamente imitan las formas y maneras de actuar, hablar y vestir de los poderosos, siendo obsecuentes con ellos hasta la ignominia, y haciendo de ésta la forma constante para ascender en la burocracia. El chiste aquél de, “¿Qué horas son? Las que usted diga señor”, caracteriza fielmente a nuestra clase política. Así se explica, con la instrumentación de “mañaneras”, la política obradorista de los gobiernos de los estados, morenistas o no: vengativa, de represión y mentira, para terminar con la dignidad de muchos mexicanos,

Cuitláhuac García, Gobernador Morenista de Veracruz, es un espécimen clásico del político descrito renglones arriba. Sin razón, motivo o causa alguna que justifique su actuar, procedió a enviar a las oficinas del Movimiento Antorchista, en Xalapa Veracruz, una notificación judicial contra el dirigente Samuel Aguirre Ochoa, por el supuesto delito de fraude y abuso de confianza, disque interpuesta por una tal María Nayeli González Chimal. Se ignora la existencia física de la denunciante, pero de lo que no hay duda, exista o no, es que se trata de una denuncia fabricada, con el único y claro propósito de encarcelar al Ing. Samuel Aguirre Ochoa, dirigente estatal del Movimiento Antorchista en Veracruz, e integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Antorcha, con lo que se busca quedar bien con el dueño del circo, para ver si el gobernador morenista de Veracruz logra crecer en la política. El motivo o razón: es la única organización política en Veracruz, que ha tenido la osadía de denunciar los crímenes políticos, así como todos los abusos del gobierno veracruzano en contra del Movimiento Antorchista, en contra de líderes políticos de diferentes organizaciones y partidos, de periodistas y, en general, se ha denunciado el clima de venganza, terror y odio que sufre la ciudadanía jarocha.

No hay duda de eso. Pruebas: no es la primera vez que se intenta llevar a prisión a Samuel Aguirre; en 2019, después de la realización de un mítin de protesta para exigir la realización de obras en pueblos y colonias, la enérgica defensa de jóvenes y campesinos que lo acompañaban evitó su aprehensión; la campaña de intimidación orquestada en contra de los grupos culturales, deportivos y líderes antorchistas de pueblos y colonias; el secuestro, a manos de policías, de que fueron víctimas cuatro activistas, mismos que fueron entregados sanos y salvos, gracias a la campaña nacional de denuncia exigiendo su liberación y su entrega. Éstas son pruebas de que los intentos liquidacionistas contra el Movimiento Antorchista surgen desde los inicios del gobierno de Cuitláhuac García, por lo que no cesará en su intento por lograr sus propósitos. Nosotros siempre estaremos dispuestos a luchar en defensa de nuestro derecho a existir como organización y por el respeto al derecho humano más sagrado: el respeto a la libertad.

Como es fácil probar, son las mismas técnicas, para conseguir los mismos propósitos, de otra clase igual de contrahecha moral y políticamente: Miguel Barbosa en Puebla y AMLO a nivel nacional. Es una campaña orquestada desde el gobierno federal y continuada simiesca y descaradamente por los gobiernos morenistas de Puebla y Veracruz. No nos asombremos si surge por ahí otro “changuito” haciendo las mismas piruetas verbales y manejando los mismos trucos para justificar lo injustificable.

De toda esta avalancha de calumnias, de ataques liquidacionistas, de una política represiva y más, el Movimiento Antorchista ha salido indemne. Somos los únicos que hemos logrado mantenernos de pie. Esto demuestra, sin lugar a dudas, permítaseme repetirlo por enésima vez, la honradez de la organización, la limpidez política y moral de sus líderes, lo justo y lo necesario de nuestra lucha y, por tanto, la necesaria defensa de este gran experimento social único en América Latina.

El gobierno de Cuitláhuac García, en cuya etimología del nombre lleva la marca, busca encarcelar al dirigente antorchista veracruzano, por todo lo que Samuel y Antorcha representan en Veracruz: la voz, la inconformidad y las ansias de superación del pueblo pobre, del que el partido Morena se dice también abanderado. Considero falso esto último, pero, aceptando sin conceder que así fuera, mínimamente debía poner en tela de juicio la efectividad de sus formas para lograrlo, y no imponer por la fuerza su voluntad suprema, mediante la liquidación de sus adversarios ideológicos.

Las ansias insatisfechas de liquidar a Antorcha y, al mismo tiempo, que el Movimiento continúe existiendo por decisión del pueblo, demuestra quiénes son sus verdaderos y genuinos defensores, y también deja claro quiénes trafican en su nombre y lo dejan sin trabajo, a merced de la pandemia; lo condenan a la pobreza, lo dejan sin educación, sin posibilidades de organizarse, e indefenso y víctima de los abusos de los poderosos.

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