MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Crónica | El Gobierno de un farsante aqueja a los que menos tienen

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Al llegar a Santa Catarina Roatina, una comunidad que te recibe con el viento frío, ubicada en la región Sierra Sur del estado de Oaxaca, nos damos cuenta que se trata de un lugar donde a la gente se le reconoce principalmente por las artesanías que ahí se elaboran; sin embargo, pocos conocen la realidad que hoy en día, están viviendo los habitantes.

Santa Catarina Roatina se ubica a unos cuantos minutos del municipio de Miahuatlán de Porfirio Díaz, cuenta con una población de 3,000 mil habitantes, de las que la mayoría hacen algún artesanado como lo son: los Alebrijes, que son una figura de lo que te puedas imaginar; es decir, desde un unicornio hasta un hermoso pingüino, elaborados de bambú; el pan artesanal y otros se dedican a elaborar figuras de Carrizo.

Durante el recorrido que se realiz&oacute, las entrevistas especialmente a los artesanos, dejan claro que la mano de obra del hombre hace grandes cosas, pero casi siempre, no son bien pagadas,  y a pesar de ser personas muy trabajadoras, la mayor parte de su vida, pero más ahora por la pandemia, la vida para sus familias completas, ha sido más difícil.  

Tal es el caso de Bernardino Martínez Avendaño y su esposa Cleotilde García Vázquez, quienes desde su nacimiento, radican en la localidad, y debido a las enseñanzas de uno de sus hermanos aprendieron a elaborar alebrijes, pero hoy en día, con un nudo en la garganta,  solo queda el relato en su memoria de cómo eran un poco mejor las ventas, antes de la pandemia, pero ahora, el ingreso por la elaboración de sus artesanías, que hacen con mucho amor, los enfrentan a una enorme crisis, pues su único recurso con el que cuentan es el que ganan vendiendo sus artesanías y tras su caída, han tenido que emprender la venta de dulces regionales y empanadas en su comunidad y esto causa preocupación ya que tienen que darle sustento a sus tres hijos.

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Pero esto no es todo, es tan sorprende la reacción de ellos al momento de contarnos que antes de la pandemia tenían suficientes ingresos para poder solventar gastos de sus hijos y de ellos sin tener que sufrir cansancio, y ahora cuenta que hay días en los que Bernardino estuvo sin poder hacer esfuerzos a causa de una lesión en su piernas derecha, y esto generó gastos hasta el punto de poder quedarse sin probar un bocado durante el día. La pareja de artesanos finalizaron diciendo que el presidente de la república no es más que un farsante  con sus promesas de erradicar la pobreza.

Al continuar recorriendo las calles de la población, nos dirigimos a la casa de Martín Jijón Vázquez, de 50 años de edad, cuya crisis derivada de la pandemia, también ha golpeado su hogar. Don Martín nos narra pues, que nunca había visto algo parecido a esta pandemia ya que ellos vivían sin falta de alimentación, ya que él al igual que sus vecinos artesano, pero trabaja el bambú el cual se abandonó debido a que ya no se contaba con ningún cliente y ahora se dedica a vender pan de pasta en la comunidad. Y, lo que no se puede ocultar es que Don Martín, al igual que sus vecinos añade con amargura que los diputados, principalmente los de Morena que ahora está en el poder, solo llegan a dar apoyo cuando están en campaña pero de ah&iacute, se olvidan de la clase trabajadora.

"Los políticos se acuerdan de nosotros cada que necesitan un voto de parte de las personas para ganar una puesto en la candidatura o algún otro pues de gobierno, para ellos no existimos en estos momento, les invito a que volteen sus ojos y vean que estamos sufriendo por la pandemia, el presidente de la República está cómodo en su casa pero nosotros somos los que sufrimos ya que para poder comer necesitamos trabajar en otras cosas arriesgándonos a ser contagiados por el virus. Como artesano no hemos reducido un apoyo por parte del gobierno que a pesar de decir que iba a ser una nueva transformación sin pobres, él nos está matando de hambre para conseguir su beneficio&rdquo, argumenta don Martín.

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Dos calles después, Araceli Hernández García, nos abrió las puertas de su casa y también nos contó cómo ha vivido la pandemia, sin ningún empleo ya que al ser artesana de alebrijes, también sufre de los estragos económicos. Y es que, apenas y su voz tenue, pero clara, nos dijo, "antes de la pandemia, nosotros vendíamos alebrijes sobre carretera y ganábamos para solventar todos los gastos de la casa, pero partir de la contingencia sanitaria, tuvimos que dejar de elaborar nuestras artesanías y ponernos a trabajar en otros trabajos que encontráramos. Mi esposo se dedica a las albañilería, en donde gana muy poco, pues el nuevo ciclo escolar en línea nos hace muy difícil mantener a nuestros hijos”.

Continuamos caminando y luego de apenas cruzar la calle, esperando escuchar que en otro hogar, las cosas fueran diferentes, llegamos a la casa de Julia García Vásquez de 56 años quien también es elaboradora de alebrijes y, ella, como  sus vecinos, nos narró que su situación económica ha sido dura en esta pandemia, ya que por lo regular vendía de 150 a 300 piezas por semana y ahora no ha tenido ventas por un largo tiempo, de casi 6 meses, es decir, junto a su familia ha pasado momentos muy difíciles y tampoco ha recibido ni un solo apoyo de esos que dijeron ser "la esperanza de México”.

Dimos por finalizado el recorrido en el centro de la población, donde a una sola voz, un grupo de artesanos de la comunidad, dijeron estar dispuestos a luchar para erradicar la pobreza en el país, porque la gente pobre es la que sufre en estos momentos y no los que están cómodos sentados en su silla presidencial, pues señalan que gracias a que existe una organización que los ha hecho ver que el pueblo es el único que puede resolver sus problemas, la revolución es una tarea para ellos impostergable.

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