En estos tiempos marcados por la guerra y la violencia que azota a todos los mexicanos, y no sólo eso, en Jalisco la crisis social no sólo se manifiesta en la inseguridad, también se refleja en el abandono paulatino de las necesidades más básicas de los jaliscienses.
El modelo neoliberal ha transformado el deporte en una mercancía elitista, mientras Antorcha lo recupera como un instrumento de formación y conciencia social.
Un ejemplo lacerante es la colonia Fraternidad, en Zapopan, donde sus habitantes han iniciado una lucha social permanente ante la nula respuesta de la administración del gobernador Pablo Lemus Navarro.
Demandas básicas como agua potable, drenaje, pavimentación y electrificación, plasmadas en un pliego petitorio desde 2024, siguen siendo ignoradas; una realidad que se replica en muchos de los 125 municipios del estado.
Esta falta de atención no se limita sólo a la infraestructura urbana, se extiende a la salud pública, al desempleo y al desarrollo humano. Según el informe Health at a Glance 2025 de la OCDE, México encabeza la lista de países con mayores índices de obesidad.

Datos del Inegi (2025) refuerzan estas estadísticas: sólo el 41.7 % de los mexicanos mayores de doce años realiza actividad física y más del 58 % de la población vive en inactividad. No es casualidad: es el resultado de jornadas laborales extenuantes y, principalmente, de la carencia de infraestructura digna.
Es lamentable que el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2025 haya planteado recortes de casi 400 millones de pesos al deporte. Para el funcionario en turno, invertir en canchas modestas no genera "brillo" político ni los votos inmediatos que tanto persiguen.
El modelo neoliberal ha transformado el deporte en una mercancía, un mercado que excluye a las mayorías porque no tienen acceso a ese espectáculo elitista. Se privilegia el alto rendimiento rentable mientras se abandona el deporte popular, aquel que forma el carácter, la disciplina y la conciencia social.

Frente a este panorama de menosprecio, el Movimiento Antorchista Nacional, que este año cumple 52 años de lucha, ofrece una alternativa real y tangible. En tan sólo cinco días el municipio de Tecomatlán, Puebla, se convertirá nuevamente en el epicentro del deporte popular con la vigésima segunda Espartaqueada Deportiva Nacional.
Este evento reunirá a cerca de 30 mil deportistas en una justa que, por su magnitud y carácter no gubernamental, no tiene precedentes en nuestro país.
Nosotros rechazamos el deporte elitista. Nuestra apuesta es recuperar la disciplina física como un instrumento de formación para la juventud, devolviéndole su carácter humano y popular.

No se trata de un evento aislado, sino del fruto de un trabajo de 365 días al año, respaldado por proyectos como el Instituto Deportivo Salvador Díaz Mirón en Xalapa, de talleres deportivos en escuelas y colonias.
Hago un llamado a los padres de familia, a los jóvenes y a la ciudadanía: no permitamos que el deporte sea un lujo. Los invito a sumarse a Antorcha y a seguir la 22 Espartaqueada Deportiva Nacional, ya sea presencialmente en la cuna del antorchismo o a través de nuestras redes sociales.
No olvidemos que los jóvenes forman parte de generaciones que en Antorcha han encontrado un faro, una guía, un lugar seguro para emprender el vuelo y ser quienes dirijan a este país que se encuentra tan desangrado y olvidado. El futuro de los jóvenes está en el Movimiento Antorchista; el tiempo nos está dando la razón.
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