MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Algunas reflexiones sobre el primer centenario de la muerte de Lenin

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Tal y como se dio a conocer en algunos medios digitales e impresos, (pues a gente con mucho poder no le conviene que esto sea conocido por la mayoría de los mexicanos), el Movimiento Antorchista Nacional, ante más de 5 mil asistentes, conmemoró con una magistral conferencia y un espectacular evento cultural, el Primer centenario de la muerte del gran revolucionario ruso Vladimir Ilich Uliánov, mejor conocido por su seudónimo de lucha como “Lenin”.

Lenin nació el 22 de abril de 1870 en Uliánovsk y murió el 21 de enero de 1924, en la localidad de Gorki, Léninskiye, Rusia, ese día dejó de existir, uno de los corazones y mentes más comprometidos y brillantes que ha tenido la humanidad, que dirigió la lucha popular más efectiva para combatir la pobreza, la injusticia económica y social y otros males que padecía el pueblo ruso durante cientos de años, bajo el gobierno autocrático, de los reyes, que en Rusia se les conocía como zares.

Lenin logró lo que para propios y extraños era imposible, una hazaña impensable: conquistar el poder el poder político del imperio más grande del mundo (su territorio abarca la sexta parte de la superficie terrestre mundial), que en esa época, principios del siglo XX, era un país predominantemente feudal dominado por la nobleza y los terratenientes, que tenían bajo su dominio a millones de siervos, que años atrás, por decreto en 1861, del Zar Alejandro II, les había concedido su libertad y la posibilidad de comprarle tierras a los terratenientes, pero se las vendieron a precios exorbitantes, por lo que una buena parte de su tiempo tenían que seguir trabajando en las tierras del terrateniente para poder ir pagando abonos a su deuda contraída (situación muy similar a las deudas impagables que tenían los peones acasillados de las haciendas mexicanas de la época del porfiriato, pues México en esa época era predominantemente feudal, con un capitalismo incipiente que se venía desarrollando como también ocurría en Rusia.

La revolución mexicana (1910-1917) fue una revolución social donde participó el pueblo principalmente campesinos, cuyos principales caudillos (en el norte Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa y en el sur Emiliano Zapata), tuvieron la gran oportunidad de conquistar permanentemente el poder del país y quedarse en él, para iniciar un nuevo gobierno que sí trabajara para desarrollar la economía nacional y sacar de la pobreza a millones de campesinos y obreros que padecían carencias e injusticias, que fueron las principales razones que motivaron al pueblo a sumarse al llamado de Francisco I Madero y levantarse en armas para derrocar al gobierno de Porfirio Díaz que llevaba gobernando 30 años en nuestro país y sirviendo fundamentalmente a los intereses económicos de países extranjeros como Francia, Inglaterra, Alemania, principalmente.

Sin embargo, Francisco Villa y Emiliano Zapata, a pesar de ser muy inteligentes, grandes estrategas militares y seres humanos excepcionales, por su gran amor por las familias campesinas y del pueblo trabajador, en general, no tuvieron la preparación teórica, política, económica y hasta filosófica para entender la importancia de tomar el poder y utilizarlo para transformar la sociedad, donde mandaban y se beneficiaban únicamente los ricos (terratenientes principalmente) para crear una sociedad más justa y equitativa, donde no predominara la injusticia y se trabajara por el bienestar de toda la sociedad y, principalmente, de los que, con su trabajo, producen la riqueza nacional.

Algunos biógrafos de estos grandes revolucionarios mexicanos comentan que cuando el ejército revolucionario (zapatista y villista) entró triunfante a la ciudad de México y se sentaron en la silla presidencial, sus comentarios fueron que dicha silla no era de su agrado y que las cuestiones de ejercer el poder, era para los licenciados; ellos anhelaban regresar a sus lugares de origen para trabajar y hacer producir la tierra, al igual que todas los campesinos, pues para eso habían hecho la revolución.

Como muchos sabemos, Zapata y Villa fueron artera y cobardemente asesinados por los esbirros de los capitalistas o burgueses mexicanos aliados a Estados Unidos de Norteamérica, que fueron los que se quedaron con el poder político de nuestro país; el sacrificio de los más de 3 millones de vidas humanas fue finalmente, para que el poder quedara en manos de los representantes y servidores de la naciente clase capitalista mexicana.

Prácticamente, había condiciones similares entre las situaciones social y económica de Rusia con México, pero el rumbo que tomó Rusia fue muy diferente al que siguió nuestro país junto con otros que transitaron también de un sistema económico semi - feudal a un sistema capitalista desarrollado dependiente económica y tecnológicamente de Estados Unidos, como en el que aún nos encontramos.

Pero gracias a la divulgación que tuvo el materialismo dialéctico e histórico desarrollado por Carlos Marx y Federico Engels, en la segunda mitad del siglo XIX y a su grande influencia entre los revolucionarios rusos, con los cuales tuvo contacto Lenin desde que era estudiante de la Universidad de Kazán, donde Lenin estudió la carrera de derecho (jurisprudencia) en tiempo récord (menos de 2 años) obteniendo la máxima calificación y medalla de oro. Desde joven Lenin auguraba realizar grandes cosas en beneficio del pueblo ruso y de los trabajadores del mundo entero; de eso escribiremos un poco en nuestra siguiente colaboración.

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