* Rumbo a Espartaqueada Nacional.
En un barrio popular en el cerro del Tejolote, del municipio de Ixtapaluca, Estado de México se encuentra el teatro auditorio In Xóchitl in Cuicatl, "flor y canto", sede del eliminatorio estatal de danza y baile folclórico rumbo a la XIX Espartaqueada cultural.
En el ambiente se respira, nerviosismo mezclado con entusiasmo e incertidumbre.Los alrededores a las afueras del vestíbulo del teatro, se encuentran repletos de ansioso bailarines quienes esperan mostrar sus cuadros dancísticos a los jueces.Algunos llegaron ese día desde la zona noroeste del municipio de Nicolás Romero, otros vienen de la capital del estado, algunos más durmieron ahí, para no perder detalles ni generar contratiempos.
Maletas con ropa tradicional de cualquier región de México están en el suelo, junto con artículos de escenografía como un torito de Jópala o un estandarte de la virgen de Guadalupe; se suman al campamento improvisado ollas de comida y platos sucios.
Por 19 años el Movimiento Antorchista ha realizado la Espartaqueada cultural, evento bianual, con el cual convoca a niños, jóvenes y adultos a tener contacto con expresiones artísticas como la danza tradicional, el baile folclórico, la música, la oratoria y la declamación, al tiempo que acerca a la comunidad en general a admirar los espectáculos e intervenciones que realizan los participantes.
"El espíritu de este concurso no es demostrar quién es el mejor del estado o el país.Lo más importante es difundir lo que es México, el lado bonito, pues con tantos hechos de violencia, la gente puede pensar que México es un lugar feo", comenta el bailarín integrante del Ballet de la Escuela de Bellas Artes de Texcoco II, José Luis Sánchez Rico.
él y sus compañeros interpretarán una danza tradicional de carnaval de San Martín Puebla, un cuadro lo más apegado a lo original y un baile folklórico titulado "fiesta en Jalisco".
Una decena de mujeres ataviadas con un traje típico de manta y bordado de rosas rojas en el pecho hurgan apresuradamente en sus maletines, de donde extraen maquillaje, adornos para el cabello, collares y cualquier accesorio para complementar su vestuario.Son 22 mujeres que van de los 20 a los 50 años de edad del municipio de Nicolás Romero, todas ellas amas de casa que dedican dos horas para practicar danza.
"Nos citaron a las 9 de la mañana y todavía estamos viendo detalles del vestuario y peinados", indica Apolonia Alavés López, del municipio de Villa Nicolás Romero, abuela y madre de familia, quien junto con su ballet ha participado en tres ocasiones en la Espartaqueada nacional.
Además del esfuerzo físico, Apolonia confiesa que la danza también requiere de una inversión económica, pues para adquirir los vestuarios, la mayoría con bordados a mano, ella y sus compañeras venden dulces, el resto lo aporta Antorcha.
Mientras fuera del escenario la expectativa, los nervios y la prisa no cesan, al interior del teatro los aplausos y las emociones están a flor de piel.Los espectadores y el jurado integrado por dirigentes antorchistas de los municipios participantes y profesores conocedores de la materia, están al tanto de cada movimiento de los artistas.
Se lleva a cabo la eliminatoria de la categoría libre popular, donde Apolonia y el resto de las chicas, de Villa Nicolás Romero, lograron pasar a la justa nacional con la Danza de Sonajeros de Jalisco.
La emoción en el escenario es contagiosa y el público, responde con aplausos al esfuerzo de las amas de casa, que decidieron hacer un espacio en la ardua vocación de ser madre.
El encuentro no termina, en la categoría Libre popular resaltan los participantes de Donato Guerra, municipio de la capital del país, que interpretan danzas de origen Otomí. Mujeres ataviadas con falda y blusas de manta con bordados y rebozos de colores brillantes son acompañadas por hombres vestidos con pantalón y camisa del mismo material.
Lupita es la mayor del grupo, a sus 73 años, la mujer originaria De Temoaya Santiago, confiesa sentir una enorme emoción al recibir el aplauso del público, subirse a un escenario y bailar o como se dice en otomí coma nei.
La categoría libre estudiantil en danza y baile puso de pie a más de uno, la interpretación de los estudiantes de la Escuela Normal de Maestros "Ignacio Manuel Altamirano" de Chimalhuacán con las danzas de conquista, dio el pase directo a estos los bailarines para el encuentro nacional, mientras que Texcoco le seguía los pasos, en la categoría de baile, con la interpretación "Fiesta en Jalisco".
Al finalizar el encuentro, Chimalhuacán también destacó en las categorías semiprofesional en Danza y baile; Libre Estudiantil e Infantil B y Juvenil B.
Fernando Miralrio Pineda, José Ernesto ávila y Manuel del Carmen son integrantes de la compañía de danza de Chimalhuacán, de los que durmieron en el teatro una noche antes y que ahora estarán en la Espartaqueada Nacional.
"A veces comemos, otras no; a veces nos dormimos tarde y nos levantamos temprano, pero lo más importante es la competencia y sentir la emoción de vivir este momento", comenta uno de los jóvenes.
La décimo novena Espartaqueada es un evento, cuyo objetivo es ofrecer un momento de recreación para el pueblo trabajador, al mismo tiempo que le permite tener un acercamiento a la cultura, expuso al público, Jesús Tolentino Román Bojórquez, dirigente estatal, quien además motivó a los concursantes a participar de manera fraterna, sin importar el resultado.
Amor al arte, amor a México y sus tradiciones; preocupación por conservar las danzas y bailes de épocas pasadas para que sigan vivas, son algunas de las razones por las que niños, jóvenes, adultos y adultos mayores participaron en la eliminatoria rumbo a la XIX Espartaqueada, en Tecomatlán Puebla, algunos serán parte de la justa nacional otros no, pero el recuerdo de su esfuerzo quedará para los anales de la danza folclórica mexicana.



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